El edificio más emblemático de Olavarría cumple 80 años

El Palacio San Martín se inauguró el 29 de julio de 1934 y el escritor e historiador Claudio Filardo reconstruyó su historia. Por el emblemático edificio pasaron 28 intendentes distintos, entre comisionados, electos, interventores e interinos. También fueron 10 presidentes de La Nación en ejercicio, quienes tuvieron el privilegio de transitar su interior. Además de un recorrido por las etapas de su construcción, el relato da cuenta que desde sus principios se transformó en el lugar elegido, para expresar cualquier manifestación popular, a favor o en contra.

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Por Claudio Filardo / clafi64@hotmail.com
monumentosdeolavarria.blogspot.com.ar

Olavarría fue fundada el 25 de noviembre de 1867 por el Coronel Álvaro Barros, dependiendo sus autoridades de la ciudad de Azul, debido a la inestabilidad política originada por los malones que azotaban la zona. A fines de 1875 se produce la última sublevación indígena y el 25 de octubre de 1878, por ley, se declara cabecera de partido al pueblo de Olavarría.

El 16 de mayo de 1879, el Poder Ejecutivo dictó un decreto por el que se nombran las autoridades municipales. En esa época, de los Jueces de Paz dependían todas las funciones públicas: administración, justicia, instrucción pública y policía. Según publicaciones de la época y merced a una paciente investigación que se realizo hace mucho tiempo, la primera casa donde funciono la municipalidad, estaba ubicada en la calle Gral. Paz, entre Lavalle y Almirante Brown.

Constituida la primera Comisión municipal de Olavarría, los cargos se distribuyeron de la siguiente manera:
Acta del 26 de mayo de 1879.
Juez de Paz y presidente de la Corporación Municipal: Eulalio Aguilar; Procurador municipal, Celestino Muñoz; Tesorero, Manuel Leal; Culto e Instrucción, Emilio Cortés; Policía y Tierras, Manuel Canaveri; Suplentes: Ángel Moya y Joaquín Pourtalé; Secretario municipal, Calixto S. Benítez.

Con la instalación de las primeras autoridades municipales, la Corporación Municipal se aboco a la tarea de conseguir un lugar para asiento de las mismas. En una de las primeras secciones, se informa sobre el tema: “Se procedió a tratar sobre la casa que convenía alquilar para sede de autoridades. Fue propuesta la del Sr. Torres y del Sr. Guisasola”. Se decidió por el segundo, pagando la suma de 1500 pesos m/c. mensuales y se abonaría por trimestre. Estaba ubicada en Vte. López y Cnel. Suárez, frente al comercio de D. Ángel de Vega y donde hoy se encuentra una casa de computación.

Años después, con la sanción de la ley 1615 del 2 de enero de 1883, se tiene conocimiento sobre la entrega de tierras de parte de la Provincia de Buenos Aires, para con su venta proceder a las obras de los edificios públicos. Meses después, el 30 de mayo de 1883, sancionan la ley 1631, y otorgan el crédito para la construcción.



Agapito Guisasola presenta el 21 de agosto de ese mismo año, una nota ofreciendo la venta del inmueble que le estaban alquilando, argumentando la conveniencia de comprarlo por parte de la municipalidad. Si bien insistió varias veces para tratar de lograr ese negocio, no prospera y con el crédito otorgado, se comienza a edificar en la esquina de San Martín y Rivadavia, que estaba destinada desde los inicio del pueblo, a los edificios públicos.

El 8 de abril de 1890, se colocaba la piedra fundamental de los edificios públicos de Olavarría: Municipalidad, Comisaría, Juzgado de Paz e Iglesia. El 30 de noviembre de 1890 se realizan las primeras elecciones a intendente y de acuerdo con su población que ascendía a 13.142 habitantes, le correspondió diez miembros titulares y cinco suplentes para conformar el Honorable Concejo Deliberante. Don Camilo Giovanelli fue el primer intendente electo y Manuel E. Hartenfels el presidente del H.C.D. y se mudan a otra casa alquilada, en Vte. López, entre Dorrego y Necochea, dejando la que le estaban alquilando a Guisasola.

El 11 de mayo de 1892, se mudan definitivamente del edificio alquilado al nuevo emplazado en calle San Martín, entre Vte. López y Rivadavia y finalmente el 25 de mayo, se inaugura con detalles a terminar por los constructores y calles de tierra. La iglesia San José se inauguraba el 8 de julio de 1898 y comenzaban a convivir juntos.

Inmediatamente se transforma en el lugar elegido, para expresar cualquier manifestación popular, a favor o en contra. En ella estaba la casa del Juez de Paz, con un patio destinado a la tropa de soldados de la policía de la época, donde se guardaban los caballos. Había también un lavadero, un abrevadero y los calabozos de presos, ya que funcionaban en las salas de adelante, la comisaría y el registro de señales y marcas. Se comienza a elegir la calle San Martín, para realizar los desfiles patrios, y desde sus comienzos se caracterizo como un punto de encuentro natural. Con el tiempo se inauguran las 4 primeras cuadras de macadam, que eran las que bordeaban a la plaza, con muchos vecinos interesados en que esa obra se extienda.



El 12 de octubre de 1901 se inauguraba el Monumento al Cnel. José V.de Olavarría, en la plaza central que lleva su nombre y se prolongaron los festejos durante dos días con igual entusiasmo y animación. Asistieron en representación del Ministerio de la Guerra, una comisión presidida por el general Leyría. La siguiente foto fue tomada el 13 de octubre cuando se realizó un tedeum en la iglesia San José, con el edificio de la municipalidad a su lado.



En 1906 y luego de una discusión entre varias personas, dentro del recinto con H.C.D., el ex comisario Laurentino Castellano, apuñalo a una persona que increpaba al personal, registrado como el primer hecho trágico dentro del edificio.

El 10 de enero de 1908, Olavarría se eleva a rango de ciudad. Desde su inauguración las postales que se emitían y se enviaban, tenían como referencia al edificio de la municipalidad, como así también la plaza central y la iglesia San José, por considerarlos en esos años, edificaciones modernas. Todo se realizaba en torno a la manzana principal, como las tertulias y reuniones sociales en su interior y hasta se iluminaba para grandes ocasiones, donde se dejaba apreciar el exterior arquitectónico con sus grandes ventanales, pilastras simuladas, cornisas y el coronamiento de balaustras interrumpido por el frontón con tímpano y alojamiento del infaltable reloj público que terminaba con un pequeño mástil, donde flameaba la bandera Argentina.



Hasta 1917 la mayoría de las calles céntricas eran de tierra y cuando asume el primer gobierno radical en la ciudad, con Ramón A. Rendón como Comisionado el 22 de agosto, lo primero que solicita es el adoquinado con materiales adquiridos en la fábrica de Sierra Chica, con la particularidad que la vigilancia de los trabajos se hará con una comisión integrada por los propios vecinos. La iniciativa tiene un doble objeto: perfeccionar la vialidad urbana y dar trabajo a los desocupados.



En el año 1919, se registra una gran inundación en la ciudad, que supero a la del 20 de septiembre de 1900 y la de agosto de 1913. “La gran inundación”, famosa y recordada hasta la de 1980, ocurrió los días 10 de junio, pero superada con la del 5 al 7 de julio de 1919, donde pusieron en zozobra a la población de la ciudad.

Fue realmente un fenómeno de grandes y graves proyecciones que hizo movilizar a las autoridades en procura de auxilio y víveres, y que utilizo al palacio municipal, como centro de refugiados. Hasta la plaza central, fue asilo de vehículos y carruajes, ante el embate y avance del agua.



En el año 1927, el Gobierno Municipal hizo tratativas para dotar a la ciudad de un teatro, junto a otras obras de mejoramiento y ampliación tanto en el Matadero como en el Cementerio de la ciudad. En ese sentido se creó una Comisión de Estudio, la que organizó un concurso de anteproyectos.

Para la construcción del teatro se había asignado el solar N de la manzana 43, según Ordenanza del 20 de abril de 1925, o sea la esquina de Vicente López y Belgrano, hoy ocupada por el Banco Nación. Sólo se presentaron dos proyectos: el de los arquitectos Martinoza y Fritzche y el otro perteneciente al estudio del Ingeniero F. Marseillán. La Comisión se inclinó por seleccionar al primero de ellos. El 20 del mismo mes se abrió la licitación para la construcción con un solo oferente. Propuesta que fue rechazada formalmente, recién el 5 de Octubre de 1928, con la recomendación de un nuevo llamado.

Pero con el golpe de Estado de 1930 y los consiguientes cambios políticos, estos proyectos fueron dejados de lado, pasando ahora a un primer plano, la construcción de la nueva sede municipal, obra para la cual se organizó otro concurso privado, al que se presentaron 16 anteproyectos. El terreno elegido era el mismo que ocupaba el anterior edificio municipal, en una decisión que aún hoy es lamentada, ya que fue demolida casi en su totalidad.

La municipalidad cedió a la Nación los terrenos traseros de la manzana 43, que formaban una plazoleta, posterior a la Municipalidad y la Iglesia, para que construyeran sus respectivas sedes, el Correo y el Banco Nación.

Inauguración del nuevo edificio.

El 18 de septiembre de 1930, el ingeniero José Manuel Ferreccio se hace cargo como Comisionado de la municipalidad, luego del golpe de estado que derroco a Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical. En las elecciones del 10 de enero de 1932, pasó de Comisionado a Intendente electo, luego de un periodo corto de Aristóbulo Moya y volvió a funcionar el Concejo Deliberante y el Consejo Escolar.

Comenzaron varias obras que iban a cambiar para bien las necesidades de la población olavarriense. Se inaugura el mercado central en Dorrego y Brown; los puentes de calle Belgrano y Avda. del Valle; cambia su portada el Club Racing y se continúan los trabajos del viejo edificio municipal, conservando algunas partes de su interior, para convertirlo en una edificación moderna con fondos provenientes de la provincia y aprobado con ordenanza del 7 de Setiembre de 1932 del H.C.D. local.

De corriente estilística Neoclásico Francés, con revoque simil piedra, combina los estilos Luis XIV y Luis XVI. Su techo cubierto de pizarra gris, termina en cúpula y torre con un gran reloj. Desde su hall central se accede al primer piso de una gran escalera de mármol de carrara, en la que se puede encontrar un vitreaux con el escudo de Olavarría. Ocupa la manzana 43, Secc. A, parcela 2, con un ancho de 40 mts. y 45 mts. de largo, llegando a una superficie total de 1.800 m² y se inauguro el 29 de julio de 1934.

¿Pero porque la comunidad no acompaño como se esperaba ese día?. Entre las obras que estaba llevando adelante Ferrecio -pavimentación del boulevard Uriburu, hoy Colón- era objeto de muchas críticas por parte de la población, porque quería cobrarle despreciando una donación hecha.

La dirección de Puentes y Caminos de la Provincia, querían pavimentar por su cuenta y sin desembolso ninguno por parte de los vecinos, con piedras calcáreas que donaría la razón social A. Datelli y Cía. y costándole solo a la municipalidad, diez mil pesos por fletes, carga y descarga.

Ferrecio, como gestor de las obras, nada le importaba del pueblo ni de sus dineros, cuando no figuraba él, por una cuestión de amor propio mal entendido, haciendo tal vez, sacrificar a todo el modesto vecindario de la arteria a pavimentarse.

Pero finalmente el Palacio de la Municipalidad se inauguró, con poco calor popular y con mucha gente de afuera. A las 14 horas en la estación del Ferrocarril Provincial, el intendente recibió al gobernador de la provincia Martínez de Hoz y toda su comitiva.



En el acto inaugural, hablo el intendente municipal señor Ferrecio, luego lo hizo el doctor Viale en representación del presidente de la republica Agustín Pedro Justo y finalmente el concejal municipal, señor Scavuzzo. Luego se sirvió un banquete en el nuevo salón del Concejo Deliberante.

Finalmente en los primeros días de agosto de 1934, Ferrecio acepto la donación para pavimentar el boulevard, sin que les cueste a los vecinos un solo centavo y hasta el flete gratis. Lamentablemente la inauguración de edificio municipal ya había pasado, y algunos aplausos quedaron guardados.



La ciudad siguió progresando y se modifico la fachada de la iglesia San José, como la conocemos en la actualidad. Los jardines de la municipalidad, eran usados como solares donde la gente realizaba sus paseos dominicales con pérgolas y asientos para descansar.



Pasaron varios años y gobiernos, para continuar con las obras en la manzana donde se encuentra la municipalidad. En mayo de 1941 se inaugura la sucursal del Banco de la Nación Argentina en la esquina de Vte. López y Belgrano, y tuvo la presencia del presidente de la nación y el domingo 16 de enero de 1949, la Oficina de Correos y Telecomunicaciones en Rivadavia y Belgrano.

En 1991 Helios Eseverri gana las elecciones y retoma al gobierno luego de 4 años a cargo de Juan Manuel García Blanco y decide comprar el edificio del correo, para transformarlo en oficinas municipales. Con Ordenanza Municipal 2070/96, en agosto de 1996 se comenzaría a identificarlo como CENTRO CIVICO MUNICIPAL con la integración del Palacio Municipal Tradicional, y el edificio adquirido al Estado Nacional en el enclave de Belgrano y Rivadavia; con las consiguientes fijaciones y discriminaciones funcionales en Palacio SAN MARTIN Y PALACIO BELGRANO, respectivamente.

En 2006 lo que era el patio de los dos palacios municipales, se transforma en el Salón Rivadavia y el 18 de marzo de 2011, la calle San Martín, pasa a transformarse en el Paseo Jesús Mendía –entre Vte. López y Rivadavia- recordando a quien contribuyo a través de su trayectoria en las parroquias San José y San Cayetano, a la paz social de la ciudad. Ese mismo día se inauguró también la iluminación del Palacio San Martín, una obra que realza todavía más al paseo y al edificio.

Hoy, a 80 años de aquel lejano 29 de julio de 1934 y por sus escalinatas, pasaron 28 intendentes distintos, entre comisionados; electos; interventores e interinos, que le han dado vida, con aciertos y errores. También fueron 10 presidentes de la nación en ejercicio, quienes tuvieron el privilegio de transitar su interior.

La mítica esquina de San Martín y Rivadavia ha sido testigo de hechos que han quedado guardados para siempre en la memoria de todos los olavarrienses. La concentración cuando los Emiliozzi ganaron su primer título de Turismo Carretera; su vereda e interior herido, luego de la inundación de 1980; cuando en sus terrazas se realizo un jardín, con pintorescas plantas; la carpa de los empleados municipales en protesta; cuando el pueblo le decía NO a la basura porteña y las inolvidables largadas y llegadas de la vuelta al municipio.

Hasta fue testigo cuando hubo una marcha por la paz, buscando justicia por el asesinato de Axel Blumberg y se realizaron reclamos en todo el país. Y recordar también, cuando un empresario agropecuario, dejo tirado justo en la esquina, un vacuno muerto, protestando por los reiterados hechos de abigeatos que le venían sucediendo en su campo.

Pero uno de los encuentros más convocantes en la historia de esta esquina, fue el 23 de febrero de 2009, cuando una multitud que congregó a funcionarios, empleados, empresarios, gremialistas, fomentistas, docentes, familiares de las víctimas de los hechos más violentos ocurridos en la ciudad y vecinos de distintos barrios, buscando apoyo por la seguridad.

Hoy y siempre, esperamos que los 7 escalones de mármol nos devuelvan desde su interior, las proyecciones, análisis, estudios, proyectos y cumplan con las mejores decisiones, para que esta hermosa ciudad de trabajo, siga creciendo en armonía. Una pequeña síntesis de cómo evoluciono la manzana 43.
Agradezco a estas personas, que colaboraron con fotos: Mónica Poggi, Walter Minor, Adolfo Santa María y Marcos Reynaldo Rodríguez.



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