El consumo defensivo, la raíz del aumento del uso de la tarjeta de crédito

Los especialistas Gabriel Schmale y Federico Álvarez Larrondo -contador y fundador del Centro de Defensa del Consumidor de Mar del Plata, respectivamente- explicaron a Infoeme cuál es el impacto del incremento del 51% del uso de las tarjetas de crédito -dato que se desprende del informe del Banco Central- en la vida diaria, de este tipo de 'consumo defensivo', ante una posible devaluación. La amenaza de entrar en la espiral de sobreendeudamiento, inducidos por el discurso de los medios.

Bajo la onda "todo se puede tarjetar", se registró un aumento del 51% en los últimos 12 meses según el Banco Central del uso de las tarjetas de crédito. Gabriel Schmale, -contador público nacional de nuestra ciudad- explicó a Infoeme que "especialmente en Septiembre, esto se dió porque ante las perspectivas de una probable devaluación, el consumo se incrementa, bajo la idea de que el valor del dinero se licue", es decir, ejecutar consumo defensivo.

Según datos del Banco Central, el consumo con tarjetas de crédito creció un 51% en 12 meses.

El uso y el aumento de la práctica de consumir a través de las tarjetas de crédito se observa directamente en la ropa, viajes, fuertemente al sector de los electrodomésticos y hasta el supermercado -esta modalidad de comprar la comida con tarjeta de crédito- crece y crece fundamentalmente en la media de la sociedad. En palabras del contador Schmale, "los consumidores apelan a ese medio de pago para evadir la inflación y licuar el costo de los productos frente a una probable devaluación" posterior al cambio del clima político.

Claro que supuestamente, esto debilitará el bolsillo de los asalariados y muchos son los que apelan a la tarjeta para financiar compras que en el futuro serán más difíciles de afrontar.

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CONSUMO DEFENSIVO VS. SOBREENDEUDAMIENTO

En este punto, el Doctor Federico Álvarez Larrondo - abogado fundador del Centro de Defensa del Consumidor de Mar del Plata y trabajador del Ministerio Público Fiscal de la Nación- explicó que "estas propuestas de compra a plazo en cuotas fijas, se presentan como una opción en la cual en teoría gana dinero -el consumidor-. Ese es un discurso que los economistas utilizan y se lo brindan a la comunidad como una verdad revelada, sin embargo esto tiene sentido en una actividad comercial, pero no en el marco de la actividad de consumo".

Si tenemos en cuenta la explicación del contador Schmale de por qué el consumo aumenta, a raíz de ser precavido y 'licuar' de alguna manera la devaluación, Álvarez Larrondo contrapone lo negativo de dicho comportamiento, "porque si bien es una buena compra en tanto un bien que uno en realidad NECESITE, lo único que esto genera es la compra fantasiona de productos que no son necesarios con lo cual incrementa -aún pensando que uno esta haciendo un buen negocio- un mayor caudal de erogaciones".

El fundador del Centro de Defensa del Consumidor de Mar del Plata agregó también que "llevado por esta idea de los medios de que esta haciendo un buen negocio, lo único que hace es reducir su capacidad de compra o la disponibilidad de su tarjeta para operaciones en los meses siguientes. Cuando ha hecho compras de este tipo que salen de lo previsto, del plan de gasto o del presupuesto; y su vida continua en los meses siguientes; estas cuotas que son sin interés en verdad encierran una trampa que al acumularse y justamente prolongarse por tiempos importantes durante dos años por ejemplo, aumentan los riesgos de incrementar nuevas obligaciones".

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Doctor Federico Álvarez Larrondo. <br>
Doctor Federico Álvarez Larrondo.

EL IMPACTO DEL PLAN "AHORA 12".

Por su lado, el plan oficial Ahora 12, que amortiza 12 cuotas sin interés en una red de 166 mil comercios adheridos, cumplió un año de vigencia y propició más de 15,5 millones de operaciones. En gran parte se destinaron a ropa y calzado (11,1%), con compras que oscilaron en torno a los 1.300 pesos.

Finalmente, sobre el aumento del uso de la tarjeta de crédito respecto de años anteriores, se desprende que la conducta no representa un riesgo para el sistema porque los resúmenes están siendo abonados por los clientes. Aunque, aclara Álvarez Larrondo "consumir el tope máximo de la tarjeta para compras que no forman parte de productos necesarios, reduce una de las ventajas de la tarjeta que es la financiación rápida antes casos de urgencia; pero por el otro lado lo que comienza a generar es la imposibilidad del pago del resumen (...) y genera también la imposibilidad de afrontar nuevas obligaciones".

Hay en circulación 20,6 millones de tarjetas en el país, considerando las titulares.

Asimismo, bajo la idea de hacer 'buenos negocios' e invertir de manera defensiva ante un panorama económico que podría cambiar de la mano de lo político, amenaza la posibilidad de el sobreendeudamiento del consumidor, porque "al efectuarse sólo el pago mínimo de la tarjeta, lo que se pierde es el beneficio de la cuota fija, que pasa a convertirse en interés; segundo el interés deja de estar regulado y entonces ingresa en el sistema de financiación que el mismo banco le ofrece, y a partir de ahí comienza la espiral de sobreendeudamiento del consumidor".

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