Derrumbe en Cereseto: la historia de un edificio tan viejo como la ciudad

Este jueves por la mañana, un pedazo de la historia olavarriense se derrumbó ante los ojos de la ciudad. Un lugar deteriorado y abandonado que supo ser un espacio conocido por todos. El edificio histórico había sido declarado patrimonio arquitectónico, pero posiblemente, luego del derrumbe dejará de existir.

La esquina de Cereseto: ese lugar conocido por tantas generaciones de nuestra ciudad. Por grandes, adolescentes y chicos que de alguna u otra forma recorrieron el espacio y que en la mañana de este jueves vieron con angustia el impresionante derrumbe de un edificio con historia.

En las últimas décadas el lugar se convirtió en pub, bar, disco, y demás espacios similares del mismo rubro. Hasta hace poco funcionó un almacén. Pero en su principio, a fines del Siglo XIX, Cereseto nació como la primera fábrica de pastas secas de la zona.

El edificio emplazado en la esquina de Alsina y Necochea fue construído en el año 1899, La Fábrica de Fideos "Cereseto" fue pionera en la fabricación de pastas secas en la zona. "Llegó un italiano, compró las mejores máquinas –que todavía están y se conservan- y creó la fábrica. Se distribuía pasta para toda la provincia en carros y todos aprendieron el oficio, Aitala por ejemplo. Venían de Italia, aprendían a trabajar ahí y luego ponían su negocio" contó a Infoeme la historiadora local Aurora Alonso de Rocha Campos.


Cereseto2

En el umbral del edificio se puede observar el año 1899, el de la construcción, "pero es anterior, eso es cuando se edificó, pero la fábrica funcionaba desde unos años antes, si no me equivoco desde 1884", señaló Alonso de Rocha Campos.

Fue una fábrica muy activa, una fábrica exitosa.

Cuenta también que en sus inicios, "había una propaganda de una nafta que se vendía, que era del signo de la esvástica alemana, pero al revés. Y con eso también quedó el mito de porque tenían allí eso. Pero en realidad era una nafta".


Cereseto

La fideera Cereseto se estima que funcionó como fábrica hasta mediados del Siglo XX y la historiadora destacó que aún hoy se conserva el mostrador y que todo "era de roble de primera. Los muebles se hacían en Sierra Chica, porque se les daba trabajo a los presos, era muy común. Y eran unos trabajos de primera, fantásticos, muy bien hechos".

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