Decidieron que la hija de Tamara no declare en el juicio

Lo resolvió el Tribunal azuleño tras escuchar la argumentación de la psicóloga que atendió a la menor y ante el pedido del fiscal Martín Pizzolo. Los jueces optaron por incorporar por lectura la prueba testimonial aportada por la niña cuando se llevó a cabo la instrucción. Además el tribunal oyó los testimonios de familiares y vecinos de Tamara Bravo, quienes aportaron datos sobre el vínculo con el acusado.

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Jorge Scotton/ Cobertura especial Infoeme

Los jueces que integran el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Azul resolvieron no citar a declarar a la hija de diez años de Tamara Bravo, quien presenció el asesinato de su madre en su casa de barrio Ceco por parte de la expareja de la víctima, durante el desarrollo del proceso oral y público.

La determinación llegó luego de un segundo cuarto intermedio en base a la recomendación de la psicóloga que atendió a la menor y ante el pedido del fiscal Martín Pizzolo.


Los jueces optaron por incorporar por lectura la prueba testimonial aportada por la niña cuando se llevó a cabo la instrucción, a las pocas horas de ocurrido el dramático caso y pese a las quejas de la defensa de Carlos Víctor Diodato, representada por Martín Marselli, quien recordó que le hicieron prestar declaración “en una comisaría a las dos horas de ocurrido el hecho”.



En el inicio de la segunda jornada, profesionales y familiares directos de Tamara Bravo prestaron declaración. La palabra de los testigos buscó reconstruir el vínculo íntimo entre la mujer y su victimario.

En primer lugar prestó declaración la abogada del Servicio local Ivanna Miglierina quien se encontraba de guardia la noche del 10 de diciembre de 2012 cuando se produjo el trágico hecho.



Indicó que aquel día recibió un llamado de la fiscal de turno, Susana Alonso y se dirigió hasta la casa para buscar a los chicos que presenciaron la dramática escena.

Manifestó que la hija de Tamara le contó que regresaban de la casa de los abuelos y cuando bajaron del auto “esta persona ataca a la madre y ahí se dio cuenta que era la ex pareja”.

Expresó que la nena repetía “que la mamá tenía sangre en el cuello” e informó que los profesionales les dieron la noticia a los nenes del fallecimiento “a las 9 de la mañana del otro día con una psicóloga”.

Seguidamente, lo hizo María Muro, quien se desempeñó como psicóloga de la hija de Tamara Bravo.

Detalló que trabajó junto a la pequeña desde febrero de 2012 y retomó tratamiento desde enero de 2013.

Durante su exposición recomendó que la nena no prestase declaración ante el Tribunal. Sugirió que si finalmente lo hacía fuera mediante el sistema de Cámara Gessel con alguien de confianza para que se sienta cuidada y protegida.

Aseguró que el pasado año la menor estaba en condiciones de declarar pero la Fiscalía no la convocó.



El hermano de Tamara, Diego Bravo, fue el tercero de los testigos de la jornada.

Ofreció un pormenorizado relato de la noche en que ocurrieron los hechos. Describió su arribo a la casa de barrio Ceco y los dramáticos momentos que vivió la familia en el Hospital.

Recordó conversaciones con su hermana en la que ella le contaba que se llevaba muy mal con Diodatto y dijo que ella padecía “un fibroma” y que el acusado no “la dejaba operarse”.

Subrayó que previamente había una causa por una violación pero que la misma se cerró y manifestó que entre lágrimas Tamara le expresó “que se iba a ir de Olavarría por que no aguantaba más la situación”.



Flavia Bravo, hermana de Tamara también relató lo sucedido la noche del hecho.

Contó que su madre recibió una llamada telefónica donde se escuchó la voz de Diodato que les decía a los nenes “quédense tranquilos que alguien los va a venir a buscar”.

Dijo que por eso el padre de Tamara llegó antes y al igual que su hermano hizo hincapié en la relación “violenta” que tenía con el acusado. Puntualizó que existía “una restricción de acercamiento de él hacia ella por abuso”.

Agregó que al momento del hecho el menor de los chicos tenía dos años y dijo “papá malo”.

Luego llegó el turno de Ezequiel Nápoli, hijo mayor de Tamara Bravo.

Manifestó que la noche de los hechos cenó con su madre en lo de sus abuelos. Que más tarde les avisan que “algo pasó” y que en ese momento tomó un remís y fue hasta la casa de su madre.

Recordó que los chicos “estaban muy mal” y que la pequeña de ocho años le contó que cuando llegaron a la casa su madre “abrió la puerta y Diodato la agarró de atrás y le cortó el cuello”.

Un vecino de la víctima, Emilio Ruiz, también prestó declaración. Señaló que cuando llegó al lugar “ya había pasado todo, estaba la ambulancia, la policía y el padre de Tamara”.

Recordó que la nena le dijo “que Carlitos había matado a la mamá con un cuchillo” y que los chicos estaban “shockeados”.

Dijo que sabía de “una prohibición de acercamiento” y que Tamara Bravo les “había pedido el teléfono por la restricción por si pasaba algo”.



Tras un cuarto intermedio llegó el turno de otros dos vecinos de Tamara Bravo.

María Florencia Arata reveló que tras lo sucedido llevó a los nenes a su casa y recordó que anteriormente a Tamara se la notaba “preocupada”.

El otro testigo, Gabriel Danuncio, manifestó que no estaba en el lugar en el momento del hecho y que llegó después de lo sucedido. El fiscal Martín Pizzolo marcó algunas contradicciones del testigo respecto a sus declaraciones durante la instrucción.

Las audiencias continuarán el viernes cuando se presenten varios de los testigos ofrecidos por la Defensa del acusado.







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