Copa Davis: Argentina venció a Polonia y está en cuartos

El correntino Leo Mayer resolvió un punto complicado y selló el 3-1 ante los europeos. El correntino se impuso por 6-7, 7-6, 6-2 y 6-3 en Gdansk. El próximo rival será Italia.

Empezó bastante más complicado de lo que se esperaba el cuarto punto de la serie entre Polonia y Argentina en Gdansk. Cuando se imaginaba que Leonardo Mayer (41º del ranking mundial) resolvería sin mayores dificultades, Michal Przysiezny (318º) sorprendió con un inicio bastante más combativo de lo imaginado y se llevó el set inicial por 7-4 en el tie break.

El partido empezó con el saque de Mayer, y la facilidad con que ganó ese primer punto en cero dio la idea de que este compromiso podía llegar a convertirse en un simple trámite. Pero vino el turno del polaco, y también resolvió con mucha solidez. Entonces empezaron a pasar los games sin que ninguno de los dos pudiera descifrar el servicio de su rival, hasta que llegaron al tie break. En el desempate, el saque a saque se mantuvo hasta el noveno punto, cuando el polaco le adivinó la dirección de un smash al correntino, se puso 5-4 y resolvió la historia con su servicio.

El trámite del partido no cambió en el segundo set. La ley de "el que saca se lleva el game" se mantuvo vigente. Como en el parcial anterior, ninguno de los dos dispuso de break points y la definición llegó recién en el tie break. Y en el desempate, esta vez fue Leo Mayer el que pegó primero. En el primer punto el correntino encontró a Przysiezny camino a la red y la volea del polaco se fue larga. Ese fue el único punto del set que rompió el molde del partido, y le alcanzó a Mayer para emparejar el tablero y trasladarle las dudas a su rival.

A diferencia de su rival, Leo sí aprovechó el envión que le dio haber ganado un set. En el inicio del tercero, ganó su servicio y rápidamente consiguió el primer quiebre del partido. El argentino se hizo cargo del partido desde lo mental, mientras su rival perdía movilidad y se mostraba menos eficaz. Con un quiebre más en el octavo game, y en apenas 31 minutos (los dos anteriores habían durado 43 y 49, respectivamente) Mayer se quedó con el set por 6-2. Una ventaja que dejaba muy claro que el partido tenía un rumbo difícil de modificar.

Fuente: Clarín

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