Brasil, un país que marcha contra la corrupción

Durante la jornada de este domingo, Brasil marchó contra la corrupción y en especial, contra la permanencia de Dilma Rousseff como presidenta de Estado. Varios funcionarios, políticos y hasta el propio Lula Da Silva, responden ante la ley. Brasil lucha en simuntáneo, contra varios molinos de viento.

Brasilia, San Pablo y Río de Janeiro fueron los epicentros donde se pudo apreciar con mayor densidad, las primeras movilizaciones que se registraron, a las que se sumaron algunas ciudades del norte y el noreste del país.


En Río de Janeiro, la manifestación tuvo lugar en la playa de Copacabana, donde -sin datos oficiales- los organizadores aseguraron que se dieron cita unas 200.000 personas.


En San Pablo, la marcha sobre la céntrica avenida Paulista comenzó después del mediodía y los organizadores esperaban una concurrencia al menos similar a la de la manifestación de agosto del año pasado, que se estimó en 135.000 personas.


En otras ciudades asistieron a las protestas, respectivamente según la Policía Militar y los organizadores, 30.000 o 40.000 personas en Belo Horizonte, 25.000 o 40.000 en Maceió y 20.000 o 25.000 en Salvador.


Marcharon contra la corrupción y la permanencia de Rousseff


Las marchas fueron convocadas por organizaciones sociales y partidos opositores, y en todas ellas los manifestantes protestaron contra la corrupción y la permanencia de Rousseff al frente del gobierno.


El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal fuerza de oposición del país, había anticipado que el de este domingo sería el "mayor acto contra el gobierno de los últimos tiempos".


¿Juicio político?


Agregó que estas manifestaciones podrían ser "definitivas" para impulsar el juicio político contra Rousseff, según reportó la agencia EFE.


El deterioro de la imagen de Dilma, de la mano con la situación económica del país


Rousseff enfrenta una severa crisis, producto del escándalo causado por el desvío de al menos 2.000 millones de dólares de la petrolera estatal Petrobras y por el deterioro de la situación económica del país, lo cual derrumbó su popularidad hasta una tasa que ronda el 10 por ciento.


Las maniobras en Petrobras, de las que se beneficiaron los partidos de la coalición gobernante y las empresas que se prestaron a ellas, ocurrieron durante los dos mandatos del fundador del Partido de los Trabajadores (PT) gobernante, Luiz Lula da Silva (2003-11), y el primero de Rousseff (2011-15).


LAS CRISIS DEL BRASIL


Por la investigación del caso Petrobras están presos o imputados o sospechados decenas de políticos, legisladores, ex funcionarios, empresarios y ejecutivos.


Entre ellos figuran el propio Lula -quien hace 10 días fue forzado por la Policía Federal a prestar declaración- y los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, Renan Calheiros y Eduardo Cunha, ambos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del PT.


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