"Bio-hormigón", el material que se repara a sí mismo

Edificios que cierran sus propias grietas como si se tratara de un ser vivo sanando sus heridas. Para el científico holandés Henk Jonkers, este proyecto que suena fantástico, digamos que es una realidad bastante concreta.

El bio-hormigón se ha desarrollado en la Universidad Técnica de Delft, en los Países Bajos, un material que literalmente está vivo y que puede regenerar el desgaste de las edificaciones.


Las extraordinarias propiedades de este material se deben a unos seres diminutos: las bacterias.


Para preparar bio-hormigón se mezcla el concreto tradicional con cepas de la bacteria Bacillus Pseudofirmus, que en estado natural pueden habitar incluso en ambientes tan hostiles como cráteres de volcanes activos.


Tres semanas de curación

Cuando se forman grietas en las edificaciones construidas con este material, las bacterias que habitan en él quedan expuestas a los elementos, principalmente el agua.


La humedad que penetra las fisuras "despierta" a los microorganismos que comienzan a alimentarse del lactato de calcio y como producto final de su digestión secretan piedra caliza. Este material sella las fisuras en el bio-hormigón en un periodo tan breve como tres semanas.


Pese a ello, el bio-hormigón puede ahorrar miles de millones de dólares en el mantenimiento de estructuras tan variadas como edificios, puentes o represas. Según HealCon, la organización que quiere promover el uso de nuevo material, sólo en Europa se gastan al año US$ 6800 millones en reparar construcciones debilitadas.


Según el diario The Guardian, mientras el metro cúbico de hormigón tradicional puede costar algo menos de US$ 80, el nuevo material supera los US$ 110. Esa es la principal brecha que el bio-hormigón debe de cerrar.


Fuente: La Nación

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