Basta de fugas

Cada explicación que dan parece “una joda” para el programa de Tinelli. Lo cierto es que los presos no paran de escaparse, y cada fuga, tiene “tufillo” a arreglo.

-------------------
Mauro Szeta, especial para Infoeme

Es cierto que probar un arreglo secreto es difícil. Es cierto también que la explicación oficial a cada fuga, es que los penitenciarios o policías fueron negligentes, y los presos, muy vivos para fugar. Grave igual.

Lo concreto es que los presos fugan cómo y cuándo quieren. Se van de la comisaría de La Tablada, diez. Se van de Río Gallegos, dos. Se van de un centro juvenil, cuatro. Se van, se van y se van.

En la mayoría de los casos, son excelentes limadores de barrotes. En otros, como en Rosario, con “un golpecito y a los saltitos” se escapa de la división judiciales, un sicario detenido por matar “en la eterna guerra de Los Monos”.

Así están las cosas, la fuga de presos ya se hizo rutina. Todos los días, uno se va. Todos los días, la explicación es la misma: “estamos superpoblados. No damos abasto. Los presos fueron muy inteligentes para huir, nuestro personal, negligente”.

Lo cierto es que las fugas se arreglan. Un ejemplo basta como botón de muestra. En Moreno, seis presos escaparon el año pasado de la comisaría primera.

Luego, se supo que habían pagado 5000 pesos a un policía. Ese policía quedó preso. Debe ser uno de los pocos casos que terminó así. En el resto, la sospecha es la misma, pero casi nunca se prueba. Y los presos, siguen fugando, como “panchos por su casa”.


Fuente:

Deja tu comentario