Argentina perdió frente a Estados Unidos y cerró un ciclo glorioso

La Generación Dorada resistió hasta donde pudo y sucumbió ante el poderío del Dream Team. El resultado final fue de 105 a 78. Este partido le puso fin al memorable paso de Manu Ginóbili por la Selección.

Lamentablemente, la lógica estuvo presente en el estadio Carioca 1. La misma que algunas veces se hace la zonza y falta a la cita. La bala de plata fue disparada en aquel inolvidable 89-81 en Atenas 2004 y, seguramente, pasarán varios años hasta que podamos hallar otra.


Los primeros minutos del primer cuarto fueron un espejismo dentro del partido. Argentina tuvo una buena circulación de pelota, movilidad y, por sobre todas las cosas, una altísima efectividad.


Facundo Campazzo era el encargado de encontrar los huecos en esa defensa de gigantes para luego asistir a algún compañero libre. Ahí aparecieron las manos calientes de Ginóbili y Scola. Fue mágico. Argentina ganaba por diez.


Estados Unidos estuvo llamativamente errático desde la línea de triples y puntualmente en la zona pintada. Ese desbarajuste tardó un par de minutos en ser reparado. La remontada surgió a través de un Kevin Durant galáctico. El hombre de los Golden State Warriors estuvo acompañado por cuatro extraterrestres que finalizaban a la perfección todas sus maniobras. El primer tiempo terminó 56 a 40. No había mucho más por hacer. Sólo esperar el final del show.


Más allá de las notorias diferencias entre un equipo y otro, hubo una materia fundamental del juego que Argentina no pudo resolver, los rebotes. La altura de los estadounidenses y la gran aptitud para saltar, le daban la posibilidad de reamar sus jugadas constantemente.


Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro marcaron el final de esta camada de jugadores que supo llevar con orgullo el apodo impuesto por la gente. Habrá que empezar a acostumbrarse a sufrir con una Selección que ya no tendrá a Emanuel Ginóbili. El bahiense, a sus 39 años, tuvo su última función frente a Estados Unidos. Tocó el cielo con las manos. Fue héroe en muchas batallas. Capitán de una nave que hizo emocionar a un país. Desde hoy será leyenda. Gracias, Manu.

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