“Tenía que hacerlo para contribuir a la verdad colectiva”

Ignacio Guido visitó este lunes la redacción de Infoeme y compartió una charla por más de una hora con los periodistas del medio. En esta segunda parte de una distendida entrevista, habló de su vuelta a Loma Negra, la repercusión de la noticia en la Ciudad y su encuentro con la presidente Cristina Fernández de Kirchner. Además, remarcó su deseo de transmitir cómo es el proceso que debe seguir aquel que tenga dudas sobre su identidad.

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Este lunes por la mañana Ignacio Guido visitó la redacción de Infoeme y en una entrevista de casi una hora habló de todo lo que vivió tras el martes 5 de agosto, cuando se enteró que era el nieto de Estela de Carlotto.

En la segunda parte de la nota, Ignacio contó cómo fue su vuelta a Loma Negra, y además detalló los pasos que debe seguir una persona que tenga dudas sobre su identidad, porque cree que su historia “debe servir para algo, y no solamente contar lo que pasó”.

Siempre preservaste la figura de tus padres adoptivos, de conservar la intimidad, de no mirar con rencor y de agradecer que estés acá y que seas quien sos...

Yo soy quien soy no por una cuestión genética. Quizá algunos rasgos están, desde físicos hasta cuestiones del carácter, que hayan hecho que yo de pronto termine siendo otra cosa que lo que el medio ambiente en el que fui criado me decía. Ellos son dos personas que han dado la vida por mí y que han hecho absolutamente todo para que yo sea lo que soy hoy. Y eso es un agradecimiento hasta el fin de mi vida. El agradecimiento que además tienen las dos familias que me han encontrado, porque ellos también lo sienten.

Estela también se encarga en cada aparición pública de hablar bien de tus padres adoptivos, que no siempre pasa.

Han tomado otra postura en cuanto al caso, pero también por eso la gente se siente tan representada con Estela, con la abuela Estela, porque no está ese espíritu de tomar ningún tipo de revancha. Vamos a resolver esto, porque hay que resolverlo, y vivámoslo con la alegría que se puede sumar. Esto suma. Por eso es que yo estoy tan feliz, porque esto es una cosa que termina sumando a mi vida, que ya estaba buenísima, y ahora tengo una familia, que es enorme, que se ríe, que son felices, y eran felices antes. Yo cuando tuve la reunión con la presidente, una de las cosas que le dije fue que capaz que estoy un poco shockeado. Y ese shock que tengo, esa cosa como de estar en una burbuja, me permitía ver la felicidad de los demás como una especie de tercera persona. Toda la comunidad de Abuelas estaba llorando, me abrazaban. Toda esa felicidad, yo me la guardo en un lugar que no me lo voy a olvidar jamás. Y después caí y ahora disfruto la familia, disfrutaré de mis viejos adoptivos como lo he hecho hasta ahora y se los voy a agradecer porque ellos han dado la vida por mí, con un nivel de generosidad altísimo. Eso también me pone contento.

Es una historia que desde principio hasta final tiene mucha felicidad, más allá que es una situación trágica y yo sé que sobre mis hombros descansa una parte de la historia más dura de la argentina, si se quiere. Como pasa con todos los nietos. Pero la mía es aún una situación más particular por el relieve mediático y por todo lo que pasó a partir de mi búsqueda. Esto no viene a revolver, sino que viene a resolver, para que después no tengamos que seguir repitiendo. Y esta situación de alegría, también unió al arco político. El tipo de extrema derecha y el más zurdo estaban tocando bocina. La unanimidad con la cual se cerró el aplauso el día del encuentro en el Congreso de la Nación, mi tío Remo, que es diputado, me dijo que nunca había visto algo así. Con tipos que nos vivimos peleando nos abrazamos. Ese es el mensaje que me queda a mí desde el lugar que yo lo veo, que es un lugar de privilegio, pero también es una mirada posible.



¿Qué te pasó cuando te dijeron que ibas a ver a Cristina?

Más allá del posicionamiento político que yo tenga, es la Jefa de Estado, la autoridad máxima de la Nación. Ese día pasaron tantas cosas, que terminó siendo algo más. Fue lindo. Estuvo muy bien, como todo lo que está pasando con las diferentes personalidades de la Argentina, que todos se acercan y llaman y saludan. Desde el Papa, Messi, Mascherano, los presidentes de todo el mundo que han mandado salutaciones personales y a través de Abuelas. El encuentro con Baremboim fue buenísimo por lo que él dijo, que no tenía que ver con este caso, pero tenía que ver con conflictos en la humanidad. Apunta a la humanidad por encima de las diferencias, que yo siento que es algo que nos falta aprender muchísimo como gente, pero se puede.

¿Volviste a tu casa en Loma Negra?

Sí, por supuesto. En el barrio, si antes me saludaban, ahora me saludan todos. Hay mucha alegría. Volví el sábado que le siguió al martes 5 que me enteré de la noticia. Había unas cámaras, así que estuve un poquito guardado. Pero después ya salí y el lunes fui a trabajar. Ahí te das cuenta que el acontecimiento fue muy importante porque todo el mundo te habla del tema y además se acuerda del lugar en donde estaba cuando se enteró. Todo el mundo habla, te pregunta, te felicita...Es raro para mi, porque yo soy el mismo tipo de siempre.

Llegar a la verdad es un proceso colectivo...

El único mérito que me atribuyo, porque después es todo mérito de las Abuelas, que armaron toda una estructura para buscar a los nietos. Pero yo en un momento supe que esto podría llegar a tener un resultado como el que tuvo, lo intuí, no con Estela, pero fue ‘mirá si soy hijo de desaparecidos’. Y en un momento dudé, aparte mi vida estaba armada, bien plantada. Yo tranquilamente podría haber seguido así e iba a estar bárbaro. Y uno tiene dudas por como puede llegar a reaccionar la gente que lo quiere, que va a pasar. Pero en un momento lo hablé con mi mujer y me dije que lo tenía que hacer no solamente por mi verdad, sino porque mi verdad va a contribuir a una verdad colectiva que es mucho más importante que la mía. Eso fue antes de hacerme el ADN, antes de mandar las planillas, el mail a Abuelas y hacer todo. Ya tenía decidido que lo iba a hacer y pensé en hacerlo porque tengo un deber ciudadano, para que mi verdad sea algo que tenga que ver con algo mayor. Más allá que es fundamental, que cierra heridas, que saber de donde venís es fundamental para muchísimas cuestiones.

Más allá del horror de la época, el manejo liviano que hay hoy en día con el tema de los bebés.

Lo primero que me dijeron cuando fui a Abuelas fue ponerme en situación real de búsqueda. De cada mil que se presentan, hay uno que es hijo de desaparecidos. Hay muchísimos casos que se están estudiando, porque además me dijeron que con esta situación de búsqueda de las Abuelas se descubrió que había un tráfico de bebés frondoso, que aún hoy existe. Y eso es una cosa para subsanar también, algo para lo que hay que trabajar. Y no es estar en contra de la adopción, para nada, la adopción es una opción de amor que hay que tenerla en cuenta. Pero saber los orígenes es muy importante y es un derecho que no se le puede negar a nadie. Lo más extraño es que son esos secretos a voces. Todo el mundo tiene un conocido medianamente cercano que de alguna manera consiguió un chico, y lo sabemos todos. Que no lo sabes realmente, pero sospechas. Y eso va a decantar en algún momento en el trauma del pibe si no lo sabe.



Más allá del impacto de la noticia, ¿crees que ayudó a correr el velo, a nivel local, de lo que fue la dictadura y el rol civil?

Sí, es claro que si. Por eso estoy acá. Para que se sepa y la gente se de cuenta que a partir del trato que se le da a la noticia y que uno pueda hacer repaso, sobre todo la gente más grande, que ha vivido la época con conciencia, quizá muchos se den cuenta que pasaba en tal diario o tal radio en la época. Que decían los medios de comunicación, que decía la gente. Cual era el discurso que se manejaba en ese momento, eso hay que saberlo, porque por ahí ahora esta pasando lo mismo y no nos damos cuenta como no nos dimos cuenta hace 30 años. Aprender para no repetir, esa sea la idea capaz.

Que mi historia sirva para algo, y no solamente contar lo que me pasó. Quisiera que se sepa además cuales son los pasos que uno tendría que tener en cuenta cuando tiene dudas de su identidad. Además de hablar con los padres, preguntar, chequear partidas de nacimiento, a ver si están los testigos, si está la hora, la clínica. Si empezás a encontrar irregularidades podés mandar mail a Abuelas. Y te responden, con muchísimo respeto, y te van guiando en cuales serían los pasos a seguir. Hay planillas que se llenan donde uno marca un relato de lo que tiene y manda su documentación, eso se manda a CONADI y después decide, llegado el caso, hacer la extracción. Es la única entidad que tiene el poder de mandarte a hacer la extracción. Y todo se maneja con una reserva muy grande y una seriedad extraordinaria. Hay muchísima seriedad. Es confidencial completamente. Después Abuelas te brinda una asistencia psicológica si se necesita, inclusive si no encontrás nada. Es un proceso extraordinario.

¿Hubo consultas locales en este último tiempo?

Si, algunas me han hecho, unas cuantas. Consultas a mi y debe haber otras que no supe. Ha llamado mucha gente a Abuelas, explotó todo. Pero está bueno.

¿Vos tenías contacto con Aguilar? ¿Iba al campo?

Lo conocía, sí, pero lo que pasa es que yo me fui de muy pibe del campo. También es medio raro lo que pasa con los hijos que no tienen nada que ver y ahora están viviendo un estigma. Pero son las cosas que a cada uno nos tocan...




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