“Tengo en mi mente ganar un Major”

El golfista Alan Wagner llegó a Olavarría justo para presenciar el premio “Infoeme, día del amigo” y habló de todo. El sueño de llegar al PGA, el balance de lo que va de este 2013 que todavía no lo conforma, aunque todavía tiene chances de llegar a su objetivo y el proceso de maduración en estos cinco años que lleva como profesional.

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Fotos: Alejandro Casamayou, especial para Infoeme

Alan Wagner está en Olavarría por un par de semanas, o menos. Es que se casa su amigo, Julián Etulain, en Coronel Suárez la semana que viene y no podía estar ausente de este acontecimiento. El arribo a la ciudad fue justo cuando se disputaba el premio “Infoeme, día del amigo” y antes de llegar a su casa, dialogó en exclusiva con este medio.

Su estadía será solamente por unos días, es que el 4 de agosto volverá a tener competencia en Canadá. “No estoy en condiciones de perderme un torneo y, ni bien pase el casorio saldré de nuevo para allá”, contó el golfista.

Señaló que es “un tour corto, de nueve torneos, ya jugamos cuatro y solamente pude hacer dos cortes. Terminé 41º y 35º, con lo cual todavía no sumé buenos puntos. En un torneo tan corto, no haber arrancado bien y encima perderme un torneo, no sería bueno porque se complicaría para llegar a mi objetivo de quedar entre los cinco primeros del ranking”.



Para este año, el objetivo de Alan es meterse en el “seguir creciendo y acercarme cada día un poquito más al PGA Tour. Siempre me trazo objetivos altos, pero uno tiene que dar lo mejor para llegar ahí. Si no se llega, uno tiene que terminar lo alto que pueda. Siento que todavía tengo chances en Canadá, la Escuela o Latinoamérica para seguir creciendo y con la mente optimista”.

En este 2013 “no me conformo con lo que vengo realizando en la temporada. Sí estoy satisfecho en la manera que estoy trabajando. Siento que estamos haciendo las cosas correctas pero que todavía no se dieron los resultados esperados”.

Luego habló de su crecimiento en la carrera como profesional. “Siento una diferencia muy grande desde el primer año hasta el día de la fecha. Llevo cinco años, me hice profesional a una corta edad (18). El haber jugado dos temporadas en Europa, más allá que golfisticamente no fue diez puntos la experiencia, me sirvió para un crecimiento en la vida que me toca vivir. Estar cada una semana en distintos lugares del mundo, conocer gente, canchas, hoteles, las presiones, lejos de tus seres queridos… pero hoy me siento cómodo haciendo esto. Sirvió mucho para esta adaptación haber mejorado con el idioma, que lo aprendí en el día a día viajando y poniéndole ganas para intentar comunicarme de la mejor manera”.



En lo golfistico “estoy más maduro. Ya no revoleo el palo (risas), porque además acá te multan. Pero hoy por hoy, me siento un profesional del golf y me banco lo que eso significa. Jugar al golf es lo que amo, por eso esto no es un peso para mi. Somos unos privilegiados en poder vivir de lo que nos apasiona, con sus cosas buenas y malas”.

El sueño es “pertenecer al PGA Tour y tengo en mi mente ganar un Major, siento que voy a ganar uno y es para lo que laburo. Quiero hacer cosas importantes en el PGA y no ser uno más. Lo que está haciendo Cabrera es, para nosotros, una guía muy rica. Ganó dos major y pelea todos los torneos. Eso habla de su talento y si me das a elegir uno de los cuatro Major, me quedo con el de la chaqueta”.

Recuerda que le pasaron “muchas cosas en esta vida como a todas las personas. En cinco años me pasaron muchas cosas. Haber ido a Europa me ayudó porque el primer año estaba de novio y en el segundo sucede el accidente fatal que todos ya saben… La verdad es que son cosas duras que no se las deseo a nadie pero, a medida que pasa el tiempo, esas cosas te hacen más fuerte y maduro. No es lindo lo que pasó pero me dio una perspectiva diferente para encarar la vida”.



En una vida tan planificada como la de Alan, es obvio que el PGA gana un lugar muy importante en su cabeza. De todas formas, cuando se lo consulta para conocer cuándo piense que jugará en la elite del gold mundial entiende que “no soy objetivo con esta pregunta. Mis ganas son muchas y, si es por mi, quiero que sea mañana. Soy conciente que hay un proceso que cumplir y sortear distintas etapas, que me parecen bárbaras. Trato de ser paciente e ir de a poco. Confío en el proceso y así es la única manera de llegar”.

Sobre esa paciencia que se necesita, el golfista cree que “la tiene hasta cierto punto y la estoy trabajando para que sea mejor. Me apoyo con una psicóloga de Buenos Aires que se llama Patricia Fuentes, y hace más de dos años que estoy trabajando con ella. Ser paciente en una carrera tan larga como la nuestra, es la clave”.

Y agregó que “en mi cabeza está el por qué todavía no estoy ahí (por el PGA). Pero lo trabajo y confío en este trabajo. Me continúo perfeccionando en la técnica, físico y psicología. Me gusta creer que es cuestión de tiempo y lo tomo de esa manera. Ser paciente no significa tener la capacidad de esperar algo, se trata que mientras espero por ese algo hay que prepararse para que suceda y después saber llevarlo”.



Ser profesional significa muchas cosas y Wagner hoy es, sin dudas, un profesional. Por eso explicó cómo es un día suyo. “Los días de competencias son duros porque tenés cinco horas que es lo que tardamos los 18 hoyos, una hora de entrada en calor y una hora y media después, de práctica. Soy muy exigente en la parte física, trato de entrenar en este sentido durante cuatro o cinco veces por semana. Los días de vacaciones como estos que estoy acá sigo trabajando. Si quiero tener una carrera que dure hasta los 60 años tengo que cuidar mi físico porque junto con los palos, son mis armas. Golf, sin dudas, voy a hacer esta semana más Light que la que viene. Ser más Light, es decir que de los siete días de la semana vendré cuatro días y tres/cuatro horas por jornada. Entrenar fuerte es todos los días de seis a ocho horas en la cancha”.

No siente ser un ejemplo para los chicos que recién comienzan su carrera en el gold de Olavarría. Como es un tipo humilde, Alan entiende que “si alguien me toma a mi como una guía, es un verdadero orgullo. Eso le debe pasar a cualquier deportista”.

Es probable que Olavarría no lo vea más hasta fin de año porque “me quedan los cinco torneos de Canadá que terminarían en septiembre y, ahí cerquita, comienza el PGA Latinoamérica, que son ocho torneos más y finalizaría en la segunda semana de diciembre. Por eso aprovecharé estos quince días para tomar fuerzas, estar con la familia y amigos que me van a venir muy bien”.





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