“Temí que me iba a pasar lo peor”

En el primer día del juicio declaró Diego González, víctima de lesiones y torturas en la sede de la Comisaría Primera. Sin la presencia de los tres policías acusados de torturarlo brindó su dramático testimonio. “Me pusieron en una mesa me taparon la cabeza con una bolsa y me tiraban agua caliente más de seis veces” contó. Por el hecho están imputados cinco policías y el entonces médico de la fuerza, algunos por lesiones y otros por no haber denunciado el caso.

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Mientras Olavarría se ve movilizada por la llegada de la Justicia a 37 años de las torturas y desapariciones ocurridas en Monte Peloni durante la dictadura militar, en Azul comenzó el juicio por violaciones de derechos humanos más recientes, en el caso de torturas a un olavarriense en la Comisaría Primera.

El hecho ocurrió el 12 de mayo cuando Diego González fue detenido por una contravención y trasladado a la dependencia policial. Esa noche lo quemaron con agua hirviendo y fue torturado.

Por las lesiones fueron acusados Néstor Rodríguez, Eduardo Manuel y Edgardo Constancio, quienes se encuentran imputados de “Torturas”, mientras que los agentes Pablo Blúa y Miguel Ángel Rodríguez y el médico Oscar Briscioli están acusados por no haber denunciado el caso.



Cada uno de los imputados asistió al Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de Azul encabezado por los jueces María Alejandra Raverta, Carlos Pagliere y su presidente Gustavo Abudarham, con su abogado defensor y secretario.

Los fiscales del proceso son la encargada de la instrucción, Susana Alonso, y el fiscal de Delitos Especiales Javier Barda. En tanto, la víctima es representada por el abogado Gustavo Scotto.

La primera jornada se desarrolló a sala colmada y arrancó con el ex juez Moreno, abogado de quien entonces era el médico de la Policía Oscar Briscioli, pidiendo la nulidad de lo actuado. El letrado calificó a las pruebas presentadas por la fiscalía como inadmisibles.



Barda refutó los planteos de la defensa de Briscioli y el Tribunal decidió en cuarto intermedio rechazar los planteos del letrado.

De acuerdo a la instrucción de la fiscal Susana Alonso, los policías Néstor Rodríguez, Eduardo Manuel y Edgardo Constancio son autores responsables de tormentos y torturas en la cocina de la Comisaría Primera contra Diego González. “Lo quemaron con agua hirviendo con una cafetera en varios sectores del cuerpo. Mientras lo quemaban y golpeaban uno le decía ‘donde esta la plata y las armas que las repartimos entre los tres’”, aseguró.

En tanto, Pablo Blúa, no cumplió con su obligación de denunciar dentro de las 24 horas el delito al igual que Briscioli, al que señalaron como autor responsable del delito de omisión por no denunciar el delito de torturas habiendo tomando conocimiento en el Hospital.



Diego González declaró sin la presencia de los tres policías que lo torturaron por pedido del particular damnificado.

La víctima relató que había trabajado con el tío de gasista, que el viernes 11 habían ido a un baile, habían tomado y que se durmió en el campo de golf del Club Estudiantes. González contó que se despertó en la Comisaría donde lo llevaron a la cocina.

Detalló minuciosamente que le pegaron piñas en el pecho, le tiraban agua caliente, le pedían plata y armas, y comentaban que la iban a repartir entre los tres policías. González recordó que estaba esposado y que le pusieron una cadena pesada en las manos.



Lloraba y pedía por favor que no le echen agua. “La cafetera era una color marrón de lata. Después me dieron agua en esa”, contó. “Luego trajeron un muchacho y me dejaron de pegar a mi y le empezaron a pegar al otro”, aseguró la víctima.

La golpiza duró alrededor de una hora. “Me pusieron en una mesa me taparon la cabeza con una bolsa y me tiraban agua caliente más de seis veces. Temía que me iba a pasar lo peor”, expresó. También señaló que tiene marcas en el cuerpo y secuelas psicológicas.

“Me llevaron al Hospital y le dije al médico que me había quemado la Policía. La mujer policía que me llevo me preguntó ‘¿para que le dijiste que te quemo la Policía?’. Me subieron a un patrullero y me llevaron de vuelta a la comisaría”.



Contó que el domingo lo llevaron a la casa del tío y durmió toda la noche. Cuando el tío vio las quemaduras lo llevó a una salita y fueron a hacer la denuncia directamente a la fiscalía. Finalmente lo internaron.

Señaló que durante su detención “nunca me dijeron porque estaba preso” y afirmó que “no recuerda como eran físicamente los policías y el medico que lo revisó”.

Recordó que le dijo al médico “me quemó la policía”.

Seguidamente brindó su testimonio Franco Lurbet, un joven que ingresó a la sede de la Comisaría Primera en el mismo momento que González y que también fue golpeado por agentes de la Policía.

“Me golpearon hasta que se cansaron” dijo y reconoció a alguno de los policías que lo atacaron.
Señaló que a su lado se encontraba González “que no podía más del dolor y se quejaba todo el tiempo”.

Contó como lo golpearon “unos quince policías” entre ellos una mujer que “me pegaba y decía que me iba a matar” reveló.

Manifestó que había sido trasladado a sede policial por una supuesta “tentativa de homicidio” de la que más tarde fue absuelto.

Dijo que lo llevaron al Hospital y fue atendido por Briscioli y que pese a tener “hematomas por todos lados” el profesional calificó las lesiones “como leves”.

Luego brindó su testimonio Luciano Fernández, un policía que prestaba custodia en el golf de Estudiantes el día del hecho y que encontró a Pablo González.

Dijo que González no respondía y que se encontraba “inconsciente por la ebriedad”.

Luego señaló que en sede policial le toma declaración el “agente Constancio” y que en ese moemtno lo vio a González sentado. Narró que “no lo vio mojado, estaba oscuro, y el piso de la cocina como recién lavada” describió.

Agregó que a la víctima no lo vio con quemaduras. Recordó que estaba sentado con el torso semidesnudo. Lo ubicó a “Miguel Ángel Rodríguez”, uno de los imputados, en la cocina de la seccional.

Cuando se le mostró el acta de su supuesta declaración durante la instrucción desconoció su firma y lo que había declarado.

Por último declararon Walter “Pano” Vega, como empleado del Golf de Estudiantes quien dijo que al momento de ir a declararar, uno de los policías imputados, Eduardo Manuel había dicho que González era uno de los que cometían ilícitos en ese momento y que provenía del conurbano bonaerense.

Propuesto por la defensa de uno de los acusados, declaró el policía Jorge Schonfeld que no aportó datos relevantes para el caso.




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