“Sienten que desde la tragedia tienen más control de sus hijos”

Lo dijo Pilar Sordo en diálogo con Infoeme al referirse a la generación actual de “papás” y la educación de sus hijos. La escritora y psicóloga chilena estará en Olavarría para presentar en conferencia su libro “No quiero crecer” y la investigación del mismo, que lleva nueve años de trabajo por América Latina.

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La reconocida psicóloga chilena Pilar Sordo estará en Olavarría el próximo sábado 28 de junio y brindará una conferencia para presentar su libro “No quiero crecer” que fue publicado en el año 2009.

La escritora abordará en detalle la investigación que realizó en América Latina, que lleva nueve años hasta la actualidad, y en la cual evidencia las problemáticas con respecto a la educación de los niños en países de habla hispana.

En diálogo con Infoeme, Sordo adelantó algunos temas relacionados a su investigación y a la conferencia que presentará en la ciudad.


Venís a Olavarría con tu obra “No quiero crecer”…

No es la última, corresponde al tercero de los seis libros. Es una investigación que ya lleva nueve años, en realidad duró cuatro para escribir el libro, que salió en 2009, y tiene cinco años hasta hoy de actualización. Y lo que voy a contar en la conferencia son las actualizaciones de esa investigación, por eso es que la gente que ha leído el libro se va a encontrar con algo distinto. No es lo mismo de lo que sale en el libro.

¿Con que se encontrarán las personas que no leyeron tu libro?

Se encontrarán con una investigación acerca de la educación puertas adentro en América Latina. Es una investigación que cubrió entre 9 y 30 años y se realizó en todo el mundo hispano. Y que partió cuando yo me canso de escuchar en adolescentes y en adultos jóvenes de América Latina esa frase: “no quiero crecer”. Y cuando me empiezo a preguntar porqué la decían tanto, y gracias con ellos descubro que la razón por la cual lo decían era porque el testimonio que el mundo le esta dando a los niños es terrible, ellos dicen que nos ven como una generación triste, que siempre estamos de malhumor, que dejamos de cantar, que ya no bailamos, que no agradecemos nada, que las parejas adultas no se toman de la mano en la calle, ni se besan en la cocina, mucho menos bailar un lento en el living. Que nadie parece disfrutar su trabajo, que siempre nos duele algo. Que la palabra que más nos escuchan decir los niños en América Latina a los adultos es “estoy cansado”. Cuando descubro todo eso, que para mi personalmente es un golpe gigantesco en mi propia vida personal, empiezo a estudiar cuales eran las inconsistencias que los adultos cometíamos todos los días en la educación de nuestros hijos, tanto como padres o como maestros. Entonces al descubrir las inconsistencias también me meto en el tema del “no quiero crecer” y me meto en el tema de las soluciones para eso y fundamentalmente eso es lo que voy a contar en la conferencia, las inconsistencias, el fenómeno “no quiero crecer”, las actualizaciones que estudio y las soluciones que en la investigación encontré.






¿Hay formas, en las prácticas cotidianas, de revertir este panorama que los chicos ven en los padres?

Si, absolutamente. Eso yo lo explico en la conferencia. No es que los adultos lo pasemos tan mal, lo que pasa es que cuando contamos lo que hacemos sólo contamos las tragedias. Y eso tiene una razón, que la investigación la descubrió muy solidamente que tiene que ver con la inseguridad de esta generación de papás, que sienten que desde la tragedia tienen más control de los hijos que desde la alegría. Entonces, objetivamente yo voy a lograr que mis hijos me obedezcan si les digo que tengo jaqueca, pero si estoy permanentemente feliz o llego muy feliz de mi trabajo pierdo la capacidad de control, y eso de alguna manera está graficado con algunas historias. La verdad que es una conferencia muy divertida. La gente se mata de la risa. Es para que vayan desde adolescentes hasta abuelos, la familia completa. También se llena de maestros, de directores de colegio, que tal vez no tienen hijos, pero por ahí les interesa tener datos de la investigación acerca de la educación. Y por lo tanto es una posibilidad de mirar la educación desde un ángulo distinto. Yo siempre he dicho que ni mis libros ni mis investigaciones le van a cambiar la vida a nadie, sería muy pretensioso. Pero si pretendo que sean disparadores, para que la gente pueda mirarse a si misma desde otro lugar después de escucharme.

Decís que tus estudios son investigaciones que has realizado en América Latina. ¿Visualizás similitudes culturales en los jóvenes de Argentina, de Chile, etc?

Las problemáticas son las mismas, lo que efectivamente cambia es la forma en que cada país enfrenta la problemática. De hecho Argentina es uno de los países a los que me encanta ir a contar esta investigación, porque salió muy bien evaluado. Ustedes, junto con Uruguay, Colombia y Ecuador, son uno de los países donde los niños tienen más ganas de ser grandes. Es muy bonito hacerles “ese mimo” dentro de la conferencia, porque se sorprenden cuando les explico porque. Que alguien venga a decirles que lo están haciendo bien en el ámbito familiar en términos generales, creo que es bueno que lo sepan, que una investigación los ubique en los tres primeros lugares.

¿Cuáles consideras, desde tu experiencia propia, que son las herramientas para acompañar a un chico en el crecimiento?

Dentro de las soluciones que entrego en la investigación, quizá las más importantes son cuatro. Pero la más central es que para educar bien a un hijo hay que mezclar tres palabras en la licuadora: una es ternura, la otra es firmeza y la otra es fuerza de voluntad. Cuando esas tres cosas se mezclan, lo que parece resultar es un chico que se siente profundamente amado, que tiene muy claro los límites y que al mismo tiempo tiene plena y absoluta consciencia de que todo lo que logre en la vida lo va a lograr mediante el esfuerzo. Y los chicos que tienen estas características en América Latina, corresponden en Argentina, alrededor del 35%, en Chile es un poco menos. Y eso supuestamente, o yo espero que así sea, van a ser los que nos van a gobernar el día de mañana. Porque además tienen características muy puntuales: son jóvenes que no están solos, no están encerrados en sus habitaciones con la computadora o el televisor, están formando redes, pertenecen a “Un techo para mi país”, están en un taller de ciencias, en la pastoral del colegio, en un equipo deportivo, conocen los sábados y domingos a la mañana, porque los otros están durmiendo como elefantes. Entonces esas son más o menos las cosas que la investigación muestra.




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