“Se nos hacía muy difícil seguir a los Gringos”

Lo dijo la voz del avión, Alberto “el Mono” Gagliardi, presente en la inauguración del Museo Emiliozzi. Palabra autorizada para hablar de la historia de Dante y Torcuato, sus relatos son testimonio periodístico de tantas travesías de las cupecitas, anécdotas y recuerdos que él mismo señala que los hacen revivir.

-----------------

“Adelante, adelante el avión, ¡adelante!”. Es una de las frases más célebres del automovilismo, sobre todo de aquellas inolvidables transmisiones radiales de Carburando por Radio Rivadavia. Y en la voz inconfundible, intacta, del “Mono” Gagliardi, único testigo del verdadero dominador de aquellas carreras a campo traviesa.

El mismo Gagliardi no se permitió estar ausente a un acontecimiento de esta índole, y quiso estar, como él dice, revivir: “De por sí Olavarría para nosotros, no vamos a caer en lo común que es decir es nuestra segunda casa, en realidad es una de las casas del automovilismo, en la cual nos hemos criado, hemos disfrutado, en la cual sufrimos cuando perdimos alguno; pero también en la que revivimos cuando vemos cosas como este museo. El ver el entusiasmo de todos es muy emocionante”.

Inolvidable y emociónate también es el recuerdo de “Gagliardi” al rememorar hechos y sucesos que él mismo vivió desde el aire: “Los autos ya superaban a estos avioncitos nuestros, cuando los autos pisaban las dos gambas y media, la gente sabrá comprender lo mal educado que es uno para decirlo así, nosotros recién con esos aviones íbamos a 220 km/h. Pero el problema no era ese, el problema era el viento, porque un viento de 20 km. al auto en el piso traccionando en contra lo frena 2 o 3 km., en el aire no es lo mismo. si hay 20 km. lo para 20 km. Se nos hacía muy difícil seguir a los “Gringos”.

“Recuerdos y anécdotas hay por millones, viví muchos momentos con los “Gringos” tuve esa amistad, porque yo digo que a veces los amigos no precisan verse todos los días ni salir de bromas juntos para tenerse afecto y respeto; a mí me pasaba eso con Dante particular, un poco menos con “Tito” por no encontrarnos tanto. Pero eran seres muy especiales de una gran conducta, un profundo respeto y una gran generosidad sobre todo”.

“Recién recordaba un poco dándole un tono de humor entre tanta cosa linda que vivimos acá, aquellos momentos cuando se rompía el motor F100, que los fierros nos hacía correr el avión para que no nos pegara. Las señas de no va más también que nos hacían cuando alguno se veía obligado a abandonar. Son muchos momentos y recuerdos lindos, y sabes que es lo mejor de todo, yo siempre le digo a los amigos que aquel automovilismo de antes era fabuloso y fantástico; el automovilismo de hoy es fabuloso y fantástico, y el de mañana también va a ser así. Por eso estoy tan feliz de pertenecer a este grupo de Turismo Carretera, que se va acomodando con lo que son los tiempos. Es ni más ni menos que lo que nos pasa a los humanos, yo no puedo sentirme hoy igual a los 77 que a los 30”, reflexionó un emocionado “Mono” Gagliardi, testigo preferencial de las hazañas de los “Gringos” Emiliozzi.



Fuente:

Notas Relacionadas

Deja tu comentario