“Nunca vi voluntad política para erradicar a los barras”

Gustavo Grabia se convirtió en el referente del periodismo a la hora de hablar de las barras bravas. Dice que para cambiar esta realidad primero hay que “cortar los lazos con la política”. Recalcó que supo manejarse con las amenazas pero cuando recibió una de la Policía sintió “mucho temor”, y que puede realizar estas investigaciones porque tiene el apoyo del Grupo Clarín.

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Entrevista: Enzo Russo
Fotos: Alejandro Casamayou, especial para Infoeme

En el mundo del fútbol, Gustavo Grabia se supo ganar un respeto que va más allá de los 90 minutos y los resultados del partido. Es el abanderado del periodismo para informar los pormenores de la relación que existe entre los barras y los sectores más poderosos de la sociedad.

Este viernes, el periodista de Olé y TyC Sports, llegó a Olavarría en el marco de los 100 números de la revista “El Ventilador” y brindó una entrevista en exclusiva para Infoeme donde habló de todo.

Su primera gran aparición en los medios fue a través del juicio histórico que se le realizó al “Abuelo”, por entonces líder de la barra de Boca en el año ´97. “Cuando cubro ese juicio de Barrita, se descubrió un entramado increíble de relaciones. Saltaron nombres de gente importante como un Ministro de Gobierno, un vicepresidente… Había una red de negocios entre la política, el sindicalismo, la Policía y la barra que en la Argentina no se estaba contando y me parecía que hablaba mucho de cómo se manejaba el país. En ese momento hice una cobertura que fue bastante resonante porque conseguí al arrepentido del juicio y me dio una nota exclusiva donde brindó datos tremendos. Desde entonces me pareció fascinante poder mostrar que esos que estaban parados en el paravalancha estaban muy lejos de ser hinchas comunes” contó Grabia.

Definió a los barras “como un mercader de aliento que pone sus gritos y todo el negocio que se produce alrededor de eso a la venta y lo compra quien quiere. Ni siquiera se necesita ser hincha del equipo que alienta en el parabalancha. Cuento en el libro que escribí de Boca la historia del uruguayo Richard que era, hasta hace poco, uno de los personajes más importantes de la barra y era hincha de River. Hasta tenía un tatuaje y se lo tuvo que borrar. En sí, los barras son delincuentes que están al servicio de los que les pagan y se convirtieron en una organización criminal que manejan desde hace 15 años asociaciones ilícitas y la justicia las está investigando”.

Claro que “es difícil de comprobar estas asociaciones pero manejan tales cantidad de negocios ilegales que conforman esta asociación. Hablamos de reventa de entradas, estacionamientos, droga, merchandising ilegal, cobro de dinero a los verdaderos concesionarios que hay en el Club. Si vos sos concesionario grande como Coca Cola, tenés que pagarles a los barras porque sino le rompen los locales y le roban la mercadería. Hay un conglomerado de actividades ilegales que manejan ellos y mucho dinero en juego”.



Realizar este tipo de investigaciones con las acusaciones que lleva adelante Grabia, no es sencillo. Hay intereses económicos muy grandes y las amenazas están a la orden del día: “Siempre cuento que tuve amenazas de los barras supe como manejarme pero la más concreta y que me generó más temor fue de la Policía. Cuando desnudo la relación de la Policía con la barra no la pasé bien” y agregó, “puedo hacer esto porque trabajo en el grupo Clarín, si estaría en una revista barrial no me dedicaría a esto ni loco. Cada vez que tuve un problema serio, el Grupo me salió a bancar y a partir de ahí se movieron contactos políticos para que este tipo de situaciones dejen de suceder”.

Con los políticos “tengo una relación ambivalente porque te felicitan cuando mostrás la relación de los barras con sus opositores y después te quieren matar cuando dejás al descubierto que ellos también tienen sus relaciones. Es cierto que por este tema conocí la Casa Rosada. Me han llamado para decirme que no es así lo que se contó y te tiran otros datos. La verdad es que la política está muy metida en esto y afortunadamente se consiguen las pruebas para poder demostrarlo”.

Más tarde, confesó que “no se trabaja para cortar con los barras en el fútbol. Hay un punto culminante que fue el año pasado cuando la presidenta de la Nación presentó un programa que se llamaba Sabed donde supuestamente iban a sacar a los barras de la cancha porque iban a poner una valijitas en los accesos a los estadios donde con las huelas dactilar se iba a saber si tenías pedido de captura. Expliquemos que pedido de captura puede tener un estafador y eso no erradicaba al barra. Por otro lado saltaba el derecho de admisión, que el listado lo arman los propios clubes, y si los dirigentes no quieren poner a los barras en ese listado, como sucede, no iban a saltar. Pero en aquella presentación, la presidenta hizo un discurso tremendo porque dijo que no había que `echarle la culpa de la violencia a los que están parados encima del paravalancha, mis respetos para ellos. Son gente de pasión y prefiero esta gente…´ Claramente la presidenta no tenía ni idea de lo que estaba diciendo. Seguro que los asesores le armaron el discurso porque ella no es una persona que haya concurrido a la cancha”.



Y continuó, “cuando ella hace el discurso entendiendo que los que generan violencia son los árbitros con los fallos equivocados y no los barras. Con eso les dio un cheque en blanco para hacer lo que quieran y no es casual que desde esas palabras hasta hoy, tenemos diez muertos. Si del máximo poder político se ampara es complicado”.

Otro ejemplo que dio fue que en “el Mundial pasado se mostró esta relación entre el Gobierno y las barras cuando formaron una ONG que se llamaba Hinchadas Unidas Argentinas con apoyo de Marcelo Mallo que es un hombre directo de Rudy Ulloa. Cómo se comprueba esto, es sencillo. En el velorio de Néstor Kirchner había un lugar donde solamente estaba Cristina con sus más cercanos que no eran más de quince personas, entre ellas estaba Mallo”.

Analizó que “el principal problema es que los barras son parte del sistema. Todos hablan de cómo los ingleses derrotaron a lo hooligans pero todos ellos eran personas que estaban fuera del sistema, sin ideologías y los pocos que la tenían eran de ultraderecha. No había vinculaciones y cuando expulsan a Inglaterra de todas las competencias europeas, se juntó la dirigencia inglesa y se preguntó qué pasaba. Al no tener protección de nadie, lo erradicaron”.



Agregó, “acá eso es imposible. En el superclásico, el ministro Randazzo hace que vaya la agencia oficial Télam e hizo que le saque una foto a Mauro Martín (líder de la barra de Boca) diciéndole que no puede entrar porque tiene derecho de admisión y después le abrieron una puerta trasera para que entre por otro lado a la cancha, te das cuenta que el sistema está podrido. Se da la casualidad que un fotógrafo que trabaja conmigo se pasó todo el partido sacando fotos a la barra de Boca porque yo tenía el dato que estaba Martín en la cancha y es tan cabeza que cuando su equipo empató sobre la hora se subió al paravalancha a gritar. Nosotros subimos la foto y el Gobierno decía que no era cierto y que estaban trucadas. Fuimos a la justicia, demostramos todo y tuvieron que darnos la razón. Cuando tenés esa complicidad política, es imposible erradicar a los barras”.

En el final fue contundente: “Nunca vi voluntad política para torcer este rumbo. Estoy desde el año ´97 en esto y cada vez que me consultan digo que la cosa va para peor. El otro día tuve que disertar en el congreso de la Nación y recordaba que había varios legisladores que eran los mismos de hace 12 años cuando hice una exposición ante ellos y les dije que íbamos mal y me decían que no. Lo cierto es que hoy estamos para peor” afirmó.

Grabia y una charla para los chicos

En el mediodía de este jueves y tras la nota con Infoeme, Gustavo Grabia se sentó a almorzar con los chicos del Centro de Día Nº3 y luego pudo compartir una charla donde el periodista les contó la mala vida de los barras bravas.




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