“Nuestra democracia es una hija abandonada del proceso militar”

Así se expresó el ex juez Adolfo Rocha Campos en la actividad realizada por la Facultad de Ingeniería a 30 años de la restauración democrática. “Desde aquellos primeros años de utopías y la herencia de los valores del proceso, mi mensaje para estos tiempos es que tengamos una actitud firme para no acostumbrarnos a resolver los conflictos mediante la fuerza”, dijo el profesional retirado. Durante el acto además, las autoridades distinguieron a quienes formaron parte de las distintas gestiones de la Facultad en los últimos treinta años.

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La catástrofe del último golpe militar, la primavera del 83, las renovadas utopías, las libertades conquistadas, hasta la castigada democracia de estos días, fueron ejes de reflexiones durante la conmemoración. En ese marco, las autoridades de la Facultad reconocieron a todos los que participaron de la gestión de Ingeniería en los últimos treinta años.

Al principio del acto, el decano de Ingeniería Marcelo Spina se alegró por poder convocar a la comunidad universitaria y a la sociedad en general a conversar sobre la restitución democrática. “Los que hemos vivido este proceso de recuperación en el 83, aquella primavera democrática, vemos con nostalgia lo que sucedió. Había un renacer de la participación, de la esperanza, de la acción juvenil, de los partidos políticos, y la posibilidad concreta de pensar el país de otra manera”.

Asimismo, el decano resaltó la presencia del doctor Rocha Campos, como un “ícono de esta celebración, porque como decano normalizador se puso al frente de esa situación para darle contenido legal y convivencia democrática a la Facultad de Ingeniería. Él es un maestro para muchos, un formador de juventudes, y fue fundamental para la gestión de la universidad”, admitió el ingeniero.

Supervivencia democrática

A su turno, el doctor Rocha Campos reconoció que “los primeros años de la democracia fueron excepcionalmente felices porque la utopía estaba a la vuelta de la esquina. Yo participé de ese proceso donde todos sentíamos que estábamos haciendo algo importante. Los hechos políticos no tuvieron quizá nuestras expectativas totalmente colmadas, pero no importa. Lo que se logró fue por un grupo excepcional en la Facultad, y si hubo errores, fueron míos”, postuló.



“Estamos en una crisis de la democracia, por eso es útil recordar algunas cosas”, empezó el doctor. Y citó una frase que sirvió de base a su exposición: “la supervivencia de la democracia depende de la habilidad de un gran número de personas para tomar elecciones realistas a la luz de la información adecuada”. En sus apuntes, Rocha Campos escribió que “la democracia no es perenne ni eterna, ni invulnerable, y puede perderse. Por eso hay que cuidarla, porque siempre está en peligro.

Habló de las decisiones realistas que se deben tomar en función del bienestar de la comunidad, que siempre es una pugna entre lo deseable y lo posible. Fue firme cuando dijo que “el máximo peligro que corre la democracia en Argentina es la errónea valoración de superponer lo posible a lo deseable. Hemos elegido mal lo que es deseable. Porque nuestra democracia es una hija abandonada del proceso militar. No fue conseguida por la ciudadanía sino por el fracaso de Malvinas, es una democracia que empezó maltrecha”.

Se detuvo, asimismo en el papel de la información. “Las decisiones tienen que tomarse a la luz de una información adecuada, porque la información es la savia de la democracia”, graficó Rocha Campos. “Una información adecuada tiene que ser plural, variada, no monopólica, y eso alienta las decisiones realistas. Y en Argentina tenemos la suerte en este momento de tener información adecuada”, agregó.

Planteó como un problema de la democracia la “fabricación de un enemigo”, que “se contagia en discursos carismáticos”. Por eso “tenemos que tener cuidado con la información que nos indica un enemigo. Es peligroso en épocas de crisis”.

Después de 30 años, “el Proceso Militar nos sigue marcando con sus valores, que nosotros hemos transformado en contravalores”, apuntó el ex juez y profesor honorario de la Unicén. Y detalló las equivalencias en torno al orden, la disciplina, la jerarquía, la autoridad, el lenguaje, el respeto a las fuerzas del orden. “Esos contravalores socavan nuestra vida democrática. El resultado son los modernos métodos de exigencia y resistencia, los cortes de calles, de rutas, las tomas de escuelas, fábricas, oficinas negocios, barrios”.

Entonces, planteó, “ahora se decreta que cortar un puente es una muestra de la libertad de expresión, lo cual es un disparate jurídico. Y esto se transforma en una costumbre de todos los días. Y todos esos hechos son delitos, lo que pasa que no podemos decir que son delitos porque estamos contaminados con los contravalores que hemos heredado del Proceso”, insistió.

El ex decano manifestó que los actuales reclamos policiales amenazan la democracia, son ilegales, y “desdichadamente nos estamos acostumbrando. Es desalentador pensar en las repercusiones políticas, sociales y económicas de estas metodologías de reclamos”. Volvió a referirse a la supervivencia de la democracia, para que “consista en volver a los procedimientos normales que hemos abandonado. Espero que la democracia que conseguimos pueda sobrevivir a estas dificultades, pero tenemos que adoptar una actitud firme, y decir que lo ilegal es ilegal. Mi mensaje es que no nos acostumbremos a que la fuerza sea la forma de resolver los conflictos”, concluyó.

Memoria
Durante el acto, además, las autoridades de Ingeniería distinguieron a quienes formaron parte de las distintas gestiones de la Facultad en los últimos treinta años. Así, el primer reconocimiento fue justamente para el doctor Rocha Campos como Decano Normalizador durante el periodo 1984–1986. También recibió una distinción el ingeniero Carlos Melitón por su gestión como vicedecano durante el período 1986–1988, mientras se desempeñaba como decano el ingeniero Carlos Nelson Lainz, y como decano en el período 1988–1989.



Recibió también un reconocimiento la Magister Ingeniera Susana María Nolasco, decana entre 1989 y 1992. Los mismo para la doctora profesora Gladys Nora Eyler, por su gestión como vicedecana entre 1989 y 1992, y por el periodo 1992–1996.

Recibió asimismo una distinción el Ingeniero Edgardo Fabián Irassar, por su gestión como decano de la Facultad de Ingeniería durante los períodos 1992-1996, 1996-2000, 2004- 2008, y 2008–2012. La doctora Adriana Leticia Rocha también fue reconocida por su gestión como vicedecana entre el 2000 y el 2004, la igual que el ingeniero Roberto de la Vega, por idéntico cargo entre 2004 y 2008. A su turno, fue reconocida la ingeniera Isabel Riccobene, vicedecana entre 2008 y 2012. Marcelo Spina y María Peralta, actualmente decano y vicedecana, también fueron distinguidos por su función en el este periodo de conmemoración. Spina, además, por su gestión como vicedecano en el período 1996–2000, y como decano desde ese año hasta el 2004.

En la oportunidad, miembros del Centro de Estudiantes de Ingeniería, que en este 2013 cumplió treinta años de labor democrática ininterrumpida, entregaron certificados a alumnos que culminaron su periodo de gestión. Ellos son Josías Bertero, Agustín Mujica, Luciana Mentasti, Evelyn Bender, Mauro Fischer, Luciano Santiñaque, y Diego Martínez. También a Mariana Correger, como consejera superior saliente.

En el final, se proyectó un tramo del discurso del doctor Raúl Alfonsín, recién recuperada la democracia, para revivir el fervor de esa época y reflexionar sobre las utopías que todavía faltan materializar.

Prensa: Facultad de Ingeniería






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