“Nos dejó vacías, sin ganas de vivir y seguimos esperando”

Fueron palabras de Silvia Palay, esposa del desaparecido Alfredo Serafín Maccarini, al recordar la noche del secuestro de su pareja y cómo continúo su vida con su hija sin la presencia de su marido. Fue este martes en la reanudaron las audiencias en el juicio contra cuatro represores por delitos de lesa humanidad en el centro clandestino de detención Monte Peloni. Dos de los acusados Omar Antonio “El Pájaro” Ferreyra e Ignacio Aníbal Verdura volvieron a no estar presentes por problemas de salud. También declaró Osvaldo Tissera, secuestrado y torturado cuando era estudiante.

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Este martes desde las 11:00 se reanudaron las audiencias en el juicio que se sigue contra cuatro represores por delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención Monte Peloni.

En el comienzo de la jornada, nuevamente volvieron a estar ausentes Omar Antonio “El Pájaro” Ferreyra e Ignacio Aníbal Verdura por problemas de salud.

Durante la mañana se escuchó el conmovedor relato de Silvia Palay, esposa del desaparecido Alfredo Serafín Maccarini, detenido el 19 de septiembre de 1977 cuando se desempeñaba en la Unidad 2 de Sierra Chica.

Contó que aquel trágico día Alfredo “fue a trabajar temprano. El día transcurrió normal, a la noche me tenía que esperar en lo de mi mamá que cuidaba a nuestra hija de 4 meses pero nunca llegó”, dijo la enfermera que en ese entonces trabajaba en el Policlínico Ferroviario de Olavarría.

“Cené y como no llegaba a mi casa lo esperé y no llegó. Al otro día me fui a lo de mi mamá que tenía teléfono y llamé al Hospital, clínicas y a ‘El Serrano’ que era la empresa de colectivos en esa época, pero no había habido ningún accidente” recordó.

Mencionó que luego fue a la Comisaría “pero no me tomaron la denuncia porque me decían que seguro se fue con otra, huyó del hogar pero yo sabía q no era así porque tenía su DNI” comentó Silvia Palay.



Luego manifestó que su padre la llevó hasta la sede del Regimiento: “Ahí me dijeron que había pedido permiso en el Penal a las 15:00 pero no sabían por qué. Un amigo, Juan Carlos Utera me dijo que lo habían ‘levantado’. Se presentó en mi trabajo y me dijo que no podía tener más contacto conmigo, que se lo habían llevado y que me seguían”.

Señaló que como consecuencia de lo ocurrido “estuve con tratamiento psiquiátrico, no recuerdo bien fechas. Cuando pasó esto yo estaba embarazada y no sabía”.

También se refirió a cuando le pidió a su abogado que presente un habeas corpus “que siempre llegaba nulo, en blanco” y hasta recordó que el propio profesional le recomendó que rehaga su vida porque “a tu marido no lo vas a ver más, yo tenia 24 años” dijo.


Mencionó que por el testimonio de otros detenidos “sé que estuvo en Monte Peloni, lo escucharon gritar, Araceli Gutiérrez conversó con él” agregó.

“Le dictaminaron en el Juzgado Federal de Azul la muerte presunta con fecha de 1978. Sé que mi esposo sufrió torturas físicas y psicológicas pero ha dejado en nosotros un profundo dolor y trastornos que llegaron a ser una tortura” contó Silvia.

Luego se refirió a sus años siguientes: “Rehice mi vida y tuve dos hijos más con Guillermo Guerra. Cuando la Conadep tomaba denuncias yo le di un poder para que lo presente porque estaba en cama con peligro de perder mi bebé. Mi ex trabajó de albañil en el cementerio de Hinojo. El dueño del cementerio le dijo que siempre iban a buscar cuerpos, ‘estos buscan pero no saben donde buscar’”.

Dijo que decidió irse a vivir a Mar del Plata donde hizo un tratamiento psicológico, no tenia recuerdos de 3 años de su vida. Y que luego volvió a Olavarría porque el hecho la perseguía igual.



“Fueron años de buscar caras por la calle, cuando suena el timbre salir corriendo, tener el sueño de que en algún momento mandó por alguien una carta, llamar, preguntar por su hija que era su ilusión, por sus padres que eran la luz de sus ojos. Nos dejó vacías, sin ganas de vivir seguimos esperando, no tenemos un cuerpo, solo la esperanza de en algún momento saber donde está” finalizó la testigo.

Seguidamente declaró Osvaldo Tissera, oriundo de 9 de julio. El 21 de septiembre de 1977 fue secuestrado y torturado cuando era estudiante en la Facultad de Ingeniería y militante en una agrupación política.

Recordó cuando fue secuestrado antes de ingresar a su casa que alquilaba en Lamadrid casi Colón: “Me agarran antes de entrar dos tipos de atrás, aparece un auto, me tapan los ojos y me meten en el auto. Por el ruido era un Fiat 1500, 1600. Se estaciona en otro lugar y siguen, pude ver que pasan por abajo del puente de la 226, en un lugar me inyectan algo”.



“Luego vuelven a la ruta, siento que están en un cruce porque esperan el paso de autos. Es la ruta 76. Llego a Monte Peloni donde me dejan esposado. Me doy cuenta que estoy secuestrado. Escucho más gente. Reconozco voces de la universidad, Vinci, Castelucci, Zampini, los Fernández” detalló.


Señaló que fue torturado con picana y que en el lugar estaba Maccarini: “en mi concepto no entendía que hacía Maccarini ahí. Me doy cuenta que es él por los gritos, lo torturaban con ensañamiento monstruoso. Unos días después se llevaron a algunos y todo se tranquilizó, luego volvieron”.

“Me sacaron en una carpa al campo y pude ver el famoso escudo en el frente de la casa. Uno se hacía el bueno, me decía Osvaldito, como me decía mi mamá que estaba buscándome. Maccarini y Fernández no volvieron” recordó Tissera.

Expresó que durante su detención en Monte Peloni “sabía que eran militares” y mencionó que en algún momento estuvo allí “alguien de autoridad por cómo se referían y por los silencios que hacían” describió.







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