“No quería morirme sin poder abrazarlo”

Estela de Carlotto confirmó en conferencia de prensa que recuperó a su nieto Guido, aunque prefirió no dar más precisiones sobre su identidad ya que “todavía tenemos que reconstruir su historia, pero con cautela, con códigos y respeto por él”. La titular de Abuelas de Plaza de Mayo contó emocionada: “Se parece mucho a los Carlotto. Es músico y será muy bienvenido”.

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La presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, mostró toda su alegría en una conferencia que dio en la sede de la Fundación de las Abuelas. “Primeramente compartir con ustedes esta alegría enorme que me brinda hoy la vida. He encontrado lo que busqué y hoy estamos en familia con mis otros nietos y bisnietos. Que Laura, mi hija que fue asesinada, ahora estará diciendo mamá ganaste una batalla larga. Es un premio para todos. Tengo a los 14 nietos conmigo. No quería morirme sin abrazarme”.

“La silla vacía, los portarretratos van a tener su imagen. Es hermoso, es un artista y me buscó. El vino a Abuelas, fue recibido, fue a la Conadi y hoy me dicen que es mi nieto en un 99,999 %. Muchos datos no queremos dar, tenemos códigos para que no lo molesten, él ya sabe y no le va a asombrar la noticia que se le dio. Recién le mandó un mensaje a Laura. La historia completa no la sabemos todavía, la vamos a armar, tenemos que ser cautelosos porque estoy es muy fuerte para una persona, aunque lo espere”.

Carlotto se mostró muy feliz en todo momento y dijo que tenía sólo un deseo: “Lo voy a abrazar mucho”. Y contó que lo vio. “Se parece mucho a los Carlotto. Es músico y será muy bienvenido”. Y agregó: “Voy a seguir en la lucha, hoy me tocó a mí. Me llamó Cristina llorando. Me preguntó si era cierto lo que le dijeron y le dije que sí. Estaba emocionada y lloramos juntas. También me llamó Máximo, también me llamó Scioli. Esto es un triunfo de los argentinos, es un triunfo de todos”.

“He soñado desde antes de que naciera. Porque yo no sabía que cuando Laura fue secuestrada estaba esperando un bebé. Pero hubo una liberada que nos vino a contar que estaba embarazada de seis meses. Y que yo lo fuera a buscar a la Casa Cuna. No sabíamos todavía la criminalidad de los genocidas. Sabemos quienes son los que lo criaron, bien por suerte”.

“El papá, como Laura, era un compañero Montonero, de esos que dieron la vida. Cuando me preguntan de dónde saco la fuerza digo: de Laura, de mis hijos”.




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