“Me mandé una cagada, maté a mi mujer frente a los nenes”

Es lo que le dijo Carlos Víctor Diodato al policía Emiliano Sparaino cuando se entregó en la Seccional Primera de la bonaerense 20 minutos después de atravesarle el cuello con una navaja a su ex mujer, Tamara Bravo, frente a sus dos hijos en su casa del barrio CECO, el 10 de diciembre de 2012. Este martes, en la primera jornada del juicio, diez testigos reconstruyeron con su relato cómo murió la víctima y cómo era la relación entre ambos.

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Jorge Scotton / enviado Infoeme

El 10 de diciembre de 2012, hace algo menos de 2 años, Tamara Edith Bravo regresaba a su casa del barrio CECO en su auto y con sus dos hijos. Escondido, esperándola, estaba su ex esposo al resguardo de la oscuridad de la casa portando un arma blanca, una navaja con mango de madera y de importantes dimensiones.

La mujer se baja del auto con los dos nenes, el más pequeño hijo del homicida y la más grande hija de otra pareja de Tamara Bravo. De acuerdo a la presentación del fiscal Martín Pizzolo y el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Azul, Carlos Diodato avanzó sobre la mujer y con la navaja le atravesó el cuello de derecha a izquierda con orificio de salida y lesionando los grandes vasos de área, Carótida y Yugular de la mujer.



Tamara Bravo cayó sobre el umbral de su casa y empezó a perder una inmensa cantidad de sangre mientras a sus pies sus hijos lloraban desconsoladamente. Es que a la mujer se le iba la vida aunque la hija mas grande, en el medio del horror tomaba un celular y llamaba al 101 pidiendo una ambulancia porque “un hombre degolló” a su madre. Relato que se desprende de los diez testigos que se presentaron en esta primera jornada de juicio.

Carlos Víctor Diodato está acusado de “Homicidio agravado por su condición con alevosía” tras haber asesinado a su ex mujer Tamara Edith Bravo el 10 de diciembre de 2012 en su casa en el barrio CECO frente a sus dos hijos.



Los jueces que integran el Tribunal Oral Criminal 1 de Azul Martín Céspedes, Joaquín Duba y el presidente Gustavo Borghi, junto al fiscal Martín Pizzolo y el abogado defensor oficial Martín Marselli que representa al acusado interrogaron a policías, peritos, médicos y un amigo de Diodato para comenzar a armar la trama de un caso que conmovió a la ciudad.

El abogado defensor oficial, que representa a Carlos Diodato, dijo que “la defensa no va a discutir que su representado sea el autor del hecho, pero que va a plantear como reacciona una persona bajo presión psicológica,” pero además la estrategia de la defensa de Diodato intentará que el tribunal cambie la calificación del hecho a Homicidio simple.



El primer testigo que prestó declaración fue el médico Guillermo José Moreno, quien realizó la operación de autopsia del cuerpo de Tamara Edith Bravo. El especialista se refirió a los cortes que tenía el cuerpo de la victima, pero puntualizó en los de la mano y los calificó como “heridas de defensa”.

Al médico tras describir las lesiones en el cuello, le llamo mucho la atención que la mujer haya vivido hasta las cuatro de la mañana, desde la medianoche que fue el hecho. El juez Borghi puntualizó sobre si creía que el acta de defunción tenia equivocada la hora y el profesional afirmó que, “Por el corte en los grandes vasos del cuello, carótida y yugular, “Me llamo la atención la eficacia de los médicos de emergencia de Olavarría."

Posteriormente el médico de emergencias del Hospital Alfredo Gómez, relató la escena donde yacía el cuerpo de Tamara Bravo, describió cuando llegan a la casa del barrio CECO, lo que hicieron tras la gran cantidad de sangre que había bajo el cuerpo de la victima y como la asistieron arriba de la ambulancia hasta el Shockroom del centro asistencial.



Gómez dijo que Bravo, “prácticamente no tenia pulso” y explicó el operativo de emergencia que se montó para salvarla aunque “no tenia presión arterial.” Para el medico que cuando llegó ya estaba la policía el corte en el cuello de la víctima era una “herida vital”.
Luego declaró el policía Carlos Montiel quien junto a la oficial Yanina Izarriaga fueron los primeros en llegar al lugar del hecho. “Emergencias dijo que había llamado una nena para decir que un hombre le clavo un cuchillo en el cuello a su mamá.”

“Llegamos y había dos criaturas y la víctima boca abajo con mucha sangre,” relataron los policías. También contaron que al lugar llegó “el padre de la mujer y dijo, que el sabia que la ex pareja se iba a mandar una cagada.”Yanina Izarriaga dijo que, “tratamos de tranquilizar a los nenes y se los entregamos al abuelo.”

Luego declaró el policía Emiliano Sparaino quien estaba a cargo de la seccional primera de la bonaerense cuando Carlos Diodato se entregó a los 20 minutos de asesinar a su ex mujer. Según el policía, Diodato dijo, “me mandé una cagada mate a mi mujer.” Luego le dijo “no merezco vivir mátenme. Me arrepiento de haberlo hecho frente a su hija.”



A continuación y sin respiro alguno declararon la policía Marcela Sanabria, quien recibió a Diodato en la comisaría tras entregarse y el jefe de calle de la seccional segunda Martín Cortes, quien encontró el auto de Diodato frente a la remisería en donde trabajaba, con manchas de sangre en la manija de la puerta y la navaja en una boca de tormenta a unos 100 metros del lugar.

Luego llegaron los testimonios de Franco Martinelli, un joven que fue tomado como testigo en el momento de la aprehensión de Diodato. Martinelli no pudo reconocer en la sala al acusado, de quien dijo que tenía pelo largo y barba el día del hecho.

Llagó el tiempo de la declaración de un remisero amigo del acusado, Francisco Herrada, quien relató que era amigo de Diodato. Herrada siempre que había conflicto entre Diodato y Bravo era el encargado de poner paños fríos en la relación yendo a buscar al nene en común entre ambos. Para Herrada, Diodato ,“llamaba para ir a buscar el nene y ella no se lo quería dar”.
Dijo que la de Diodato y Bravo, “era una relación rara, discutían y después lo iba a buscar porque se quedaba a dormir con ella. Dos días después viene la Policía y dice que tiene una restricción de acercamiento.”

Por otro lado puntualizó que, Diodato y Bravo mantenían una relación amorosa a pesar de estar separados. Era habitual que no le de el nene cuando se enojada con el,” dijo.
Por ultimo declaró la perito Patricia Torres de Policía Científica quien describió los recogimientos de pruebas en el lugar del hecho, en el auto de acusado y donde encontraron la navaja que utilizó Diodato para ultimar a Tamara Bravo.

Este martes declararán familiares de la victima y la licenciada María Muro, quien realizó el trabajo de contención a la hija mayor de Bravo.



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