“La investigación está encaminada para esclarecer la ruta que me trajo a Olavarría”

Ignacio Guido visitó este lunes la redacción de Infoeme y compartió una charla por más de una hora con los periodistas del medio. En la primera parte de una distendida entrevista, afirmó que “junto con la dicha obtenida viene una responsabilidad” y aseguró que lo guía “un compromiso que se asume al responder a los treinta y pico de años de búsqueda de las Abuelas”. El músico local también cuestionó el rol de los medios de la época: “llegaron 30 años tarde, si hubieran tenido este tesón antes a lo mejor nada de esto pasaba” dijo.

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Puntual. Ignacio Guido entró este lunes pasadas las 9:30 a la redacción de Infoeme. Saludó con total naturalidad, dialogó unos minutos con los periodistas y coincidió el primer mate de la mañana con su primera entrevista en Olavarría, a más de dos semanas de enterarse que era el nieto más buscado. El nieto de la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. El 114 de esa incansable lucha que no se detiene.

Lejos de vorágine que significó la conferencia de prensa brindada semanas atrás en Buenos Aires y asumiendo la decisión de hablar mano a mano con los medios locales antes que con los nacionales, Ignacio Hurban contó en la primera parte de una charla que se extendió casi una hora, como transita por su nueva vida que se mezcla con la rutina a la que estaba acostumbrado. Dirá en un tramo de la nota que la investigación “está encaminada para esclarecer la ruta que me trajo a Olavarría” y afirmará que “junto con la dicha obtenida viene una responsabilidad” para desentrañar lo ocurrido en la Ciudad en los años más oscuros del país.


Pasaron algo más de dos semanas desde que se conoció la noticia ¿Cómo lo vivís hoy?

- Lo veo un poco más calmo, tratando de acostumbrarme. Con una idea más clara de que hay una familia, volviendo a juntar las piezas que en algún momento explotaron y disfrutándolo. Lo estoy disfrutando, es una alegría. Por eso insisto en alentar la búsqueda por si tenés la suerte de encontrar. Hago una división. Una cosa es lo público, lo que pasa en las redes sociales, porque mi abuela es una personalidad pública con un perfil altísimo. Y después es lo que pasa puertas adentro. El encuentro con una familia que te estuvo buscando, tanto los Carlotto que son los más conocidos y los Montoya que se encuentran con un pariente que no tenían. Es una alegría. Todo lo que pasa es una belleza.

Ser el nieto de Estela de Carlotto ¿te compromete más a tratar de buscar si en Olavarría hay más chicos que fueron traídos a Olavarría durante la dictadura?

Sí, pero no sé si justo por ser el nieto de la nave insignia de Abuelas. Me parece que tiene que ver con ser hijos de desaparecidos, de haber transitado por esto. El camino particular que tomé para buscar la verdad me parece que eso puede dar testimonio. Junto con la dicha obtenida viene una responsabilidad. Cada uno desde el lugar que puede. Lo haré desde donde pueda. Justo cae en Olavarría esta situación, una ciudad un tanto conservadora y que solapadamente se sabe que hay algunos casos y yo colaboraré para que se sepa. Pero hay un compromiso que se asume a responder a los treinta y pico de años de búsqueda de las Abuelas. Este es uno. Venir a hablar con ustedes, con un medio de Olavarría antes que con los medios nacionales es una decisión que yo tomé.




- Hay varios puntos. Para llegar a la verdad hay que entender como fue ese trayecto desde La Plata que hizo que llegaras acá y quienes actuaron para que eso pasara que tendrá que revelar la Justicia

Todavía no me han citado y no tengo un nivel de presión. Soy una víctima y no me siento presionado, me siento responsable de colaborar para que esto se esclarezca y diré lo que sé que no es mucho, si hubiera sabido antes no hubiera pasado por esto. Pero hay una investigación bastante encaminada. Y hay mucho más de lo que todos imaginábamos y eso nos va a llevar a buen puerto para esclarecer esta ruta que hizo que llegara de La Plata a Olavarría y que hizo que no sea yo el único que esté acá en esta situación.

Tu caso es un punto bisagra en la historia de la lucha de Abuelas

Ha pasado algo que viví en carne propia. Es cierto. Parecía que habíamos ganado el mundial. Y está bien por la alegría misma y por lo que viene después. Yo creo que sí es bisagra. El aluvión de llamados que hubo a Abuelas es enorme. Había mucha gente que tenía ruidos y ahí está. Que no tiene que ver conmigo. Tiene que ver con esa abuela que es un símbolo y que parecía que se iba a morir sin encontrar el nieto y lo encontró. Yo tengo la suerte que es ella porque es una mujer increíble en la intimidad te hace una pastafrola, una barbaridad.

El sentido de la búsqueda de Abuelas no ha sido revanchista. La familia de los Carlotto y los Montoya viven con una enorme alegría y son familias que fueron atravesadas por la tragedia. Ese es el sentido que se rescata, una búsqueda con el sentido de resolver una historia para que podamos seguir adelante habiendo cicatrizado.

¿Qué te dicen de tu viejo?

Me han dicho muchas cosas. Tengo muchas cosas para ver y revisar. Por lo pronto es muy parecido a mí en las fotos. Era piloto de avión, tocaba la batería. Mi abuelo tocaba el saxo en la banda YPF. Y todos los Carlotto en algún momento tocan algún instrumento. Es algo increíble y me viene a responder la pregunta esa ¿ Che, de donde te viene la música? Está ahí. Inclusive en la familia paterna mi tío tiene los mismos gestos. Hasta hace los mismos chistes. No sabes. Se para igual. Y nos mirábamos con mis amigos. Los hijos son hinchas del mismo club, todos enfermos de River. La frase ‘se me llena el culo de preguntas’ que la digo siempre cuando se la escuché a mi tío casi me muero. Es creer o reventar. Hay como una verdad que va y tenés que ser lo que tenés que ser. Me veo ahí en esa familia. Por eso hay que animar a los que tienen dudas a que se hagan el ADN.




¿Qué pensás del proyecto de Juan Pablo Villeres para que el estudio de ADN sea obligatorio?

Capaz que estaría bueno. Pasa que el banco genético de las familias tampoco es tan grande, porque hay familias que han ocultado a sus hijos desaparecidos por cuestiones ideológicas y lo han puesto como que nunca pasó. Es como una solución más salomónica. La búsqueda de Abuelas es más poética. Es buscar la aguja en el pajar que reconstruya la historia. Esto sería más salomónico y estaría buenísimo que todo el mundo se haga el ADN, se coteje y que cada uno sepa de donde viene y que después cada uno haga lo que quiera.

¿Qué cambió ahora cuando llegas a tu casa, lejos de los medios, del que ahora te mira distinto?

Cuando llego a casa me encuentro con la misma casa de siempre, los problemas de siempre. La boleta de teléfono- cuando venga- (risas). Es el espacio de antes pero ya no es el espacio de antes. Pero para bien eh, no es una queja. Siento que hay cosas que se acomodaron. Tenía una serie de ruiditos y ahora se fue todo eso. Me siento muy tranquilo. Es una sensación de paz.

En Olavarría empezaron a llegar los primeros datos que había aparecido el nieto de Estela. Que se llamaba Ignacio. Que tocaba el piano. Y que había nacido en 1978, fue casi inevitable deducir que eras vos.

Y sí, no había casi como errarle. Cuando me llama mi tía, Claudia Carlotto, que es la encargada por ley de dar aviso de todas las restituciones. Me llama emocionada y me dice que dio positivo y que se filtró en los medios que era el nieto de Estela. Me dijo que no siempre era así y que minutos antes había tenido una discusión feroz con la jueza y que tiene que ver con jurisdicciones. Yo tengo la constancia que la información cuando llegó a Olavarría llegó con nombre y apellido. Por suerte salió todo bien. Hicimos como un gran operativo con amigos y nos escapamos hábilmente y no nos encontraron. Eso da la pauta de la prensa de investigación que se jacta de tal no encuentra una vaca en una cartera porque pasé por enfrente de todos los canales de televisión y jamás se dieron cuenta. En un momento nos agarró un embotellamiento frente a canal 13 y yo estaba ahí y la gente me miraba y nadie se dio cuenta.

En la vorágine informativa se dijeron muchas inexactitudes, se publicó cualquier cosa. Es para revisar el silencio de los medios y en donde ponen el acento. Llegaron a lugares y averiguaron cosas insólitas. Los medios llegaron 30 años tarde, si hubieran tenido este tesón antes lo mejor nada esto pasada. Pero no me voy a poner a hablar del periodismo.

- Muchos medios banalizan las cosas. Por ejemplo vimos tocar a una alumna tuya en la tele

No era mi alumna, toca en una extensión de la escuela de Loma Negra (sonrie) bueno pero eso son notas de color para llenar el espacio. Pero ahora hay toda una investigación que sale pero cuando explotó todo. Ese poder debe ser para anticipar cosas. Veía fotos de casa de chico y pienso ¿cómo llegaron a eso? Los que llegaron más lejos son los que más callados estuvieron siempre. Los que ahora mostraron más fueron los que en ese momento hablaban de Palito Ortega. Que nos sirva para saber quien es quien.




No contaste mucho sobre como te enteraste. ¿Tenés la incertidumbre de si esto puede afectar a tus papás de crianza?

Es algo que trato de no hablar y agradezco que me lo pregunten pero es una cuestión de la intimidad.

El día que vos te enterás ¿se lo contaste a ellos?

Sí. Yo se lo digo porque me di cuenta que iba a ser un despelote. Pero se los dije porque no quería que se enteren por televisión.

La segunda parte de la entrevista se publicará en las próximas horas.



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