“Espero que mi testimonio sea una reivindicación”

Carlos Genson, uno de los sobrevivientes relató su cautiverio en el centro clandestino de detención Monte Peloni. “Me preguntaban qué hacía en la JP, a quién conocía que militaba y sobre mi familia” contó Carlos Genson. Sostuvo que la guardia del “Pájaro” era la más dura. Expresó que en la “Escuela del ejército nos hicieron firmar una declaración en contra”, y que en un Consejo de Guerra lo condenaron a 10 años de prisión. También declararon el hermano de Ricardo Cassano, su mujer y su hijo, por videoconferencia.

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Carlos Genson uno de los sobrevivientes del centro clandestino de detención Monte Peloni prestó declaración durante la sexta audiencia en el juicio por delitos de lesa Humanidad que se sigue contra cuatro represores durante la última dictadura militar.

El proceso se llevó adelante ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata y sin la presencia de los imputados “Omar Antonio “Pájaro” Ferreyra” y Aníbal Verdura.

Genson contó que lo secuestraron en su casa y lo subieron a un camión donde había otras personas. A su padre lo golpearon y le dijeron que no haga la denuncia. A lo largo de dos horas aproximadamente, relató su calvario y las torturas que recibió. “Me preguntaban qué hacía en la JP, a quién conocía que militaba y sobre mi familia”, detalló.



En Monte Peloni ve al “Vasco” Elizari y escucha las voces de Carmelo Vinci y Juan Carlos Castelucci delirando. Ahí, describió, les hicieron simulacros de fusilamientos “me daba cuenta que estaba vivo cuando me volvían a pegar”, expresó, y narró que pasó hasta seis días sin comer. Cuando les daban comida, se los daban en platos con la inscripción Ejército Argentino. “Nos daban comida hirviendo y gozaban diciendo si teníamos hambre”, relató la víctima.


Durante la guardia “dura” en CCD, identificó sobrenombres como Correntino, Cuaco, Pájaro, y dijo que posteriormente supo que se referían a Omar Ferreyra. “Fue esa guardia la que interrogó a Araceli y la golpeó, pero no interrogaba, pegaban por gusto”, dijo. En Monte Peloni lo atendió un médico, que también atendió a Ricardo Cassano y Osvaldo Fernández.



De allí lo trasladaron a la Escuela del Ejército: “Nos hicieron firmar una declaración en contra nuestro. Estábamos esposados a la banca”, señaló. “El director de la escuela era Octavio Físner Oliva, periodista de El Popular y vecino de casa. Pensé que podía avisar, pero no”, agregó Genson. De ahí fue trasladado a la Unidad Nº 7 de Azul con algunos compañeros, y según expresó, “en Monte Peloni” no quedó nadie.

“La pasamos muy mal en Azul porque estábamos incomunicados”, y detalló que en el mismo plato que comían, hacían sus necesidades fisiológicas.

El calvario continuó en la Comisaría Primera de Tandil y los Cuarteles de aquella ciudad donde fue sometido a un Consejo de Guerra. Le dieron una lista para elegir defensores pero no conocía a nadie. Quien lo “representó le dijo que se haga cargo de todos los cargos o volvía a Monte Peloni”. Fue condenado a 10 años de prisión por asociación ilícita y trasladado a Caseros.

“En Caseros no hay día y no hay noche, el sol no entra”, señaló Carlos Genson, y contó que el “Negro” Toledo se enfermó psicológicamente y se suicidó en la celda porque no resistió. “Para muchos que sufrieron y no pueden estar Que este testimonio que hago sea una reivindicación para ellos”, dijo

Finalmente contó que su familia se acercó a la Iglesia. Su hermano acudió al cura de la Iglesia San José, Masson, que le dijo que no sabía nada y su tía al obispado de Azul donde le dijeron que estaba en el Ejército “pero que no podían hacer nada”, indicó. Luego hubo preguntas del fiscal y la defensa.



Carlos Genson comenzó a militar en el año 1973 en el Frente de Izquierda Popular y en el ’75 en la Juventud Universitaria Peronista, donde Oscar “Bombita” Fernández era referente.

El segundo testimonio del día fue el de Miguel Cassano, hermano de Ricardo Cassano, quien fue secuestrado y detenido. Contó que su cuñada le avisó que se lo habían llevado y que cuando fueron a hacer la denuncia se encontró esa misma noche con familiares de otros secuestrados como los hermanos Fernández.



“Lo visité en la cárcel y lo vi mal, física y psicológicamente. Tenía una marca en la nariz por la venda que le ponían y me contó un episodio en el que cayó por unas escaleras y se reían de él”, detalló Cassano. Su hermano murió hace cuatro años. Su testimonio no duró más de 20 minutos.

Posteriormente declaró la mujer de Ricardo, Analía Edith Melo de Cassano. “Teníamos 20 y 23 años. Vivíamos en una casita con Fernando nuestro hijo de dos años y mi suegra. Yo trabajaba como empleada en un laboratorio químico y mi marido como carpintero”, relató.



La noche del secuestro de su pareja escucharon golpes en la puerta. “No sé como pasaron porque teníamos un portón de chapa que lo deben haber roto y al fondo estaba la casa”, precisó. “La puerta también era de chapa y hacía mucho ruido. Nos despertamos y preguntamos quien era. Nos contestaron que la Policía”.

“Entraron cerca de 25 personas encapuchadas con armas largas. Yo estaba muy nerviosa y me llevan a la habitación, me tiran a la cama boca abajo y me apoyan una almohada con algo duro porque no podía levantar la cabeza”, detalló la mujer. “Quedate quieta o te pegamos un tiro”, le dijeron.



“Nadie hablaba, escuchaba que revolvían todo. A Ricardo le dieron la orden de vestirse y me dijeron que no me mueva por 30 minutos o volvían a pegarme un tiro. Luego hubo un silencio total. Me quedé creo, todo el tiempo que me dijeron”.

Analía Edith Melo de Cassano detalló que se levantó y fue a la habitación donde estaba su suegra petrificada con los ojos muy abiertos y su hijo llorando. “Al pasar vi que estaba la heladera abierta. Se comieron las dos milanesas que había”.

“Me fui a lo de Mario Méndez, estaba todo tirado como en casa y fuimos a denunciar a la comisaría. Nos encontramos con varias familias. Todos denunciamos, pero nadie sabia nada”, dijo. Al otro día los recibió Aníbal Verdura en el Regimiento, quien les dijo que no sabía nada.

Luego de Monte Peloni, Cassano fue trasladado a Las Flores y a La Plata. La mujer contó que había quedado como adjudicataria con una casa en el barrio CECO pero no se la dieron porque su marido estaba preso. “Por qué esta en la cárcel mi papá si no robó o mató? Preguntaba mi hijo”.

Luego declaró Fernando Cassano por videoconferencia. El hombre tenía dos años cuando su papá fue llevado. Contó que lo visitaba en la cárcel y que señalaban a su familia, por lo que su mamá le recomendó que diga que su papá vivía en otro lado. Cassano se enteró de la muerte de su papá, en 1981, en la cárcel.

“Me quedó muy grabado que cuando él salió no le importaba mucho nada, se alejó y se fue a vivir a Villa La Angostura, relató Fernando.

Cassano dijo que el juicio a nivel personal es un alivio, y criticó la ausencia de los imputados Ferreyra y Verdura. “Es curioso el estado de derecho que permite que dos de los captores estén internados, si hubieran hecho menos en aquel tiempo, sería distinto”, sostuvo.

Finalmente declaró Miguel Ángel Gallardo, vecino de Gutiérrez y Ledesma. El testigo fue confundido como vecino de la familia Cassano por lo que se pasó a un cuarto intermedio para el martes 7 a las 11:00.





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