“Encontrar a mi nieto fue como darme un baldazo de vida”

En su primera visita a Olavarría como abuela de Ignacio Guido, Estela de Carlotto estuvo este lunes el campus universitario para formar parte de las actividades por el inicio del juicio por Monte Peloni. Acompañada por su nieto y su hijo “Kibo”, dialogó con los medios, se refirió su encuentro con el músico olavarriense tras 37 años de búsqueda y sobre la causa por el centro clandestino de detención que funcionó en la ciudad durante la última dictadura cívico-militar.

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Por primera vez en Olavarría como abuela de Ignacio Guido, Estela de Carlotto visitó el campus universitario para formar parte de las actividades por el inicio del juicio por Monte Peloni.

La presidente de Abuelas de Plaza de Mayo dialogó con los medios locales acompañada por su nieto y su hijo “Kibo”, secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires.

Consultada sobre su visita a la ciudad tanto para ver a su Ignacio Guido como para estar presente en el arranque del juicio por el centro clandestino de detención que funcionó en la ciudad durante la última dictadura cívico-militar, Estela dijo: “Si me piden que mida las emociones, priorizo el estar con mi nieto y venir a donde está él viviendo, donde se crió, su entorno. Nunca me imaginé que esto iba a llegar a mi vida porque después de 37 años de búsqueda, la esperanza no se pierde, pero hoy es una realidad que estoy disfrutando”, manifestó.



“Esta fecha coincide con el juicio que se está realizando en esta ciudad, un juicio histórico y necesario. Ustedes saben que estuvimos mucho tiempo con carencia de justicia, con leyes de impunidad, con la connivencia con los asesinos de 30 mil personas. Nosotros desde Abuelas siempre pedimos que haya justicia por los padres de nuestros hijos”, continuó.

En este sentido consideró que “estos juicios son una respuesta clara a una lucha de tantos años. Las cosas se pueden hacer porque hay disposición del estado, y es el estado el que debe poner todo el esfuerzo para recomponer esto, para reparar y para seguir con este nuestro lema de “memoria, verdad y justicia” y que no sea solamente un slogan. Memoria activa, justicia como la que estamos inaugurando hoy acá, y verdad para saber. Hay centenares de familias, mamás que no saben donde están sus hijos y hay que encontrarlos. Nosotros las abuelas estamos buscando todavía a más de 300 nietos, falta mucho”, dijo Estela de Carlotto.

Respecto a los juicios por causas de lesa humanidad, comentó que “esta fue una dictadura cívico-militar. Desde 1930 las dictaduras han sido así, siempre la complicidad civil propiciaba los golpes de estado, desalojando a gobiernos elegidos por el voto popular. En este caso en el ’76 entró una dictadura pero con un proyecto atroz de hacer desaparecer a todo aquel que molestara sus designios e inventó esto del robo de bebés. En esto hubo complicidad civil, de hecho se están juzgando algunos responsables”.

“A veces el silencio de los pueblos se debe al temor. Al miedo, que es lo que por suerte se está perdiendo porque hay una garantía de que si no lo hacemos esto se repite. Si acá alguien le tiene que rendir algo a la justicia, lo tendrá que hacer”, manifestó en este sentido.



Que mejor ejemplo que ustedes acá en Olavarría. Acá hubo mucho silencio que se está rompiendo. Este juicio está dando una muestra del deseo del pueblo. Acá no hay ningún sentimiento de odio, de revancha ni nada de eso.

También durante la charla manifestó que “el hecho de encontrar a mi nieto fue de una emoción popular, nacional e internacional. Eso no es casual, hay que analizar la alegría y las lágrimas de mucha gente que sin conocerme se alegró. El saber que se puede alienta a todos y eso se está demostrando hoy acá”.

De la próxima visita al Papa Francisco en el Vaticano señaló: “Nos están invitando a todos lados, sobre todo a Ignacio Guido. Entonces nos estamos preparando para estos viajes porque todos tenemos nuestras obligaciones. Yo tengo que seguir con el trabajo en Abuelas, porque el encontrar a mi nieto no me paralizó sino que quiero que las otras abuelas tengan el disfrute de abrazar a sus nietos antes de morir”.

Respecto a la relación con su nieto, expresó: “Tratamos de vernos lo más que podemos. Con estos aparatos con los que hoy en día uno se comunica y se mira estamos en contacto siempre. Estamos conociéndonos, que eso es muy importante aunque yo lo conocía de toda la vida y él también en el fondo estaba esperando saber su historia. Estamos muy felices por haberlo encontrado, pero estamos muy felices por quién encontramos. Él ha recibido amor, se ha criado acá en un lugar tranquilo, no contaminado de otras cosas aunque el silencio era contaminante pero tenía adentro eso que encontró, y nos encontramos”, sostuvo Estela.

Durante la charla repasó sus anteriores visitas a Olavarría: “vine como Abuela de Plaza de Mayo. No me imaginaba que mi nieto estaba tan cerca, si no lo iba a buscar. El día que me lo dijeron fue como un baldazo de vida”, dijo emocionada.



De la causa por la expropiación de Ignacio Guido luego de nacer, declaró que “todo hace pensar que mi nieto nació en La Plata, dentro del campo de concentración donde mi hija Laura estuvo nueve meses secuestrada. Corresponde a la jurisdicción de La Plata el juicio, por eso el pedido del traslado de la causa de Capital a Provincia es un pedido lógico por el lugar de nacimiento y de los hechos”.

Por su parte, su nieto Ignacio Guido dijo: “Para mi es casi cotidiano esto de tener a mi abuela. Después todo lo que significa ella es algo que también se vive pero es distinto. Y es natural que sea así, me parece que está buenísimo”.

Y respecto al juicio, el músico olavarriense consideró que “más allá de la situación en sí, del centro de detención clandestino, es muy importante para una ciudad con las características de Olavarría, que se ponga en visibilidad lo que ha pasado. Pero no por el hecho puntual de Monte Peloni, me parece que esto va mucho más allá. Los que tenemos mi edad, hemos crecido con una premisa que rezaba que acá no había pasado nada. Que era algo que le pasaba a los demás y que si no hacías nada no te pasaba nada. Ahora esto viene a poner arriba de la mesa un montón de cuestiones, entonces me parece que es muy útil para esta ciudad que se sepa lo que haya pasado. Además es una lección de historia para los más chicos”.




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