“Diana, la cazadora”: la historia detrás del monumento

Días atrás se cayó un monumento histórico de Olavarría que se encuentra en la estación de trenes: se trata de la estatua donada por la colectividad sirio-libanesa al Municipio en el año 1929. El escritor Claudio Filardo acercó a Infoeme la historia de esta escultura, que es una de las más antiguas de la Ciudad y con el tiempo fue cambiada de su lugar de origen.

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Por Claudio Filardo

El pasado sábado 18 de enero, se cayó un monumento histórico de nuestra ciudad, “Diana, la cazadora”. Es uno de los más antiguos y que a lo largo de su historia, fue cambiado de su lugar de origen.

En el mes de mayo de 1929, la ciudad se prestaba a conmemorar los 50 años de la constitución de sus autoridades municipales. El pueblo todo se adhirió a los festejos en forma entusiasta, respondiendo a los esfuerzos que realizara la activa comisión vecinal con el señor intendente Amparo B. Castro a la cabeza. El tiempo se mostró desapacible en las jornadas, pero el público, a pesar de la lluvia y el viento, se hizo presente en todas partes.

Los festejos se iniciaron el día 24, con la exposición del comercio y de la industria, en el pabellón central de la Sociedad Rural, culminando a partir de las 22 horas, con una marcha de antorchas por el centro.

El día 25, amaneció frío y nublado y las delegaciones escolares de las escuelas, 4, 8,16, 17 y 32, se concentraron en la plaza principal Cnel. Olavarría. La banda municipal hizo oír el Himno Nacional y todo termino con un tedeum a las 13 en la iglesia San José a cargo del R.P.Dr.Martinez, secretario del arzobispado de Buenos Aires.


Foto antes de su traslado, en la pequeña rotonda mirando hacia la calle Necochea. Al fondo se puede apreciar una parte de la estación de trenes.

Finalmente el domingo 26, los actos comenzaron en la plaza Cnel. Álvaro Barros, en la que el pueblo de Olavarría, quería cumplir una deuda con su fundador, colocándose la piedra fundamental del futuro monumento al prestigioso militar. Una vez concluida la ceremonia se organizó una columna con gran presencia de público, que se dirigió por la calle 25 de Mayo hasta Necochea y de esta al boulevard Pringles, donde un grupo de destacados convecinos de la colectividad Líbano-Siria, se dieron cita frente a la Estación del Ferrocarril, para inaugurar la Estatua de “Diana, la Cazadora”.

La misma había sido donada a la Municipalidad por esa colonia y con banderas argentinas y Sirio-Libanesas, la gente descubrió la tela azulada que cubría el monumento. Luego de entonarse el Himno Nacional, Miguel Cosma, delegado de Buenos Aires de los Sirios-Libaneses, fue el único orador de dicho acto.

Estaba emplazada sobre una pequeña rotonda. A principios de los años ´60, cuando la ciudad comenzó con la transformación y el plan de pavimentación de las principales avenidas, fue trasladada al lugar que hoy ocupa.

El monumento fue construido en Paris y traído a la Argentina. La fundición Val d´Onse, encargada de realizarlo, fue una de las responsables (junto con la Durenne y Thiebaut Freres) de dotar a la capital porteña de un patrimonio escultórico urbano único (monumentos, esculturas, mástiles, ánforas y copones -como para nombrar algunos-) a tal punto de hablar de la ciudad como “un museo al aire libre”.


Foto aérea de la playa del ferrocarril, indicando el círculo, la antigua ubicación del monumento, sobre calle Necochea.

Su historia se inicia en 1830 cuando el ingeniero Jean-Pierre Victor André comienza a planificar la creación de una empresa de fundición de hierro orientada a la producción en serie de piezas artísticas y decorativas. En 1835 adquiere en la región de Champagne-Ardenne, París, un ex convento de monjas benedictinas con un galpón y un horno para fundición dando origen a las “Fonderies D´Art du Val D´Osne” aunque se toma como fecha oficial el año 1836 cuando se registran las primeras obras.

Ya en 1931 será incorporada a otra importante usina, la Durenne-GHN (antigua competidora). Argentina no fue el único país sudamericano (ni Buenos Aires la única provincia) que recibió estas obras de arte que nutren el alma. Brasil, Chile y Uruguay también se hicieron eco de este fenómeno escultórico.

En la Capital existen más de 370 obras de la fundición Val D´Osne tanto de hierro fundido como de bronce, piezas únicas o réplicas de las obras de Francia de entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX. En Olavarría solo existe el monumento, que por accionar del viento se cayó o tal vez por falta de mantenimiento, ya que el mismo se veía abandonado.



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